Hoy se va a repetir la foto que ilustra este editorial. Solamente que los dos personajes tienen cinco años más, aunque los problemas que tiene Ceuta se han agravado y necesitan, de verdad, ese compromiso del que no duda el presidente Vivas cuando habló de Mariano Rajoy y de los miembros de su Gobierno.
La situación ceutí hace cinco años estaba zarandeada por la crisis económica y ahora está zarandeada por la frontera. Una frontera que, en función, en muchas ocasiones de los deseos de Marruecos zarandea a toda la población, con colas kilométricas en la N-352.
Una frontera que no nos permite la llegada de turistas desde el otro lado. Una frontera que está ahogando al comercio de Ceuta. Una frontera que no permite las relaciones entre familias de uno y otro lado. Una frontera que permite una moral alta en los ceutíes, porque nunca la perdemos, pero donde se necesitan refuerzos.
Y esos refuerzos deben venir de la mano del Estado en forma de agilización de las obras públicas, bien para la N-352 o el propio edificio fronterizo, en forma de una mayor dotación de medios humanos y técnicos para el Tarajal, en forma de hablar claramente a Marruecos para que colabore de verdad y que la solución al problema se convierta en una prioridad para los dos Gobiernos, como lo son la inmigración o la lucha contra el yihadismo, donde el entendimiento es óptimo.
Llegó la hora de la verdad y Vivas sabe que juega una de sus últimas cartas para que el panorama se aclare a corto plazo. Y mientras tanto, empresarios y sindicatos convocan a la población a una manifestación porque entienden que las administraciones no se preocupan.






