No sé si llegará el momento en el que la gente realmente crea que la convivencia tiene sentido, no sé si llegaré el día en el que nos miremos a la cara por lo que somos, solo por eso. Tanto que muchos se han llenado la boca con lo de que todos somos iguales “recemos a quien recemos”, parece que sigue habiendo gentuza en este pueblo que se cree más español que nadie hasta el punto de adueñarse de la bandera y creerse los amos de Ceuta.
En el fondo son unos ridículos. Siempre lo he dicho, a mí y a muchos más no nos hace falta llevar la pulserita para mostrar con orgullo de dónde somos. Otros en cambio necesitan de la exhibición del tonto del pueblo para seguir estirando eso del patriotismo. Si les dan cuatro duros más verán ustedes como dejan de ser españoles y patriotas.
La resaca electoral debía haber durado hasta el lunes, pero hay quien se empeña en seguir generando roces y enfrentamientos ahora con el manido tema de los pactos.
Sin saber todavía en qué se convertirá el Gobierno de España tras las elecciones de julio, hay quienes se creen los dueños de Ceuta hasta el punto de despreciar incluso en público a determinadas personas. Vinieron con una mano delante y otra detrás, se crecieron porque supieron arrimarse al poder y ahora se han convertido en aspirantes a mandar en plaza ordenando quién puede prosperar y quién no.
Los soberbios que se creen descendientes de la pata del Cid han convertido esto en una isla en la que parece que pueden prosperar solo unos pocos mientras que a los demás se les deja el hueco permitido: pensarán en sus despachos que es el juego de las casitas.
Va a ser que no, va a ser que el tiempo de adueñarse de las banderas, de lanzar a los asustaviejas a que metan miedo siempre con los mismos mensajes ha terminado. Sencillamente porque ya hay demasiados que no tienen que agradecer nada a nadie y no van a permitir que los que se creen dueños de Ceuta se permitan el lujo no ya de seguir manejando el terreno sino de decir en público auténticas barbaridades porque las dibujan como una amenaza no a Ceuta sino a sus propios intereses.






