Con lágrimas en los ojos y emocionado, Bilal E.H., marroquí, de 36 años, escuchaba ayer, por boca del presidente de la Sección VI de la Audiencia, Fernando Tesón, la orden de puesta en libertad tras concedérsele el beneficio de la condicional después de ser condenado a 2 años de prisión.
Al carecer de antecedentes se acordó la suspensión de la pena, bajo la advertencia de que no podrá cometer otro delito ni entrar en territorio nacional en los próximos 3 años y medio. De hacerlo, se le revocaría inmediatamente la suspensión.
El acusado, que ha estado en prisión desde el pasado 27 de enero cuando fue detenido por el Servicio Marítimo de la Guardia Civil a bordo de una patera, reconoció ante la Sala haber accedido a introducir en Ceuta a 15 subsaharianos que abonaron un dinero por lograr plaza en la embarcación. Reconoció también que los aproximó hasta el Sarchal, a sabiendas de que la cercanía al acantilado podía poner en peligro las vidas de los inmigrantes. Y verificó ante el tribunal de la Sección VI que sabía que no portaban chalecos y que la amplia mayoría no sabía nadar, amén de que la patera no reunía las condiciones mínimas de seguridad y se excedió el número de personas que debían ocuparla. Por todo ello y tras alcanzarse una conformidad entre las partes, se dictó sentencia firme de 2 años de cárcel que quedó en suspenso bajo la advertencia de que si no se cumple con los requisitos exigidos se ordenará la entrada en prisión.
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