Casi cuatro años después de que un trabajador de Urbaser llamado J.M.C., de 57 años, fuera brutalmente agredido en la barriada del Príncipe al recibir un corte de diez centímetros en su cara, la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta sentó al autor de los hechos en el banquillo. Tras varias negociaciones, las partes acordaron una conformidad con la que se rebajó notablemente las penas iniciales solicitadas tanto por el Ministerio Fiscal como por la Acusación Particular, que pedían 4 y 5 años de prisión respectivamente. Finalmente teniéndose en cuenta como atenuante el hecho de que el autor de la agresión tuviera mermadas sus facultades, se fijó un acuerdo por el que el acusado deberá permanecer los próximos dos años entre rejas amén de abonar una indemnización de 17.000 euros por los daños producidos. Al tratarse de un insolvente, carente de cualquier tipo de ingreso económico, la víctima tendrá que reclamar la indemnización amparándose en una ley existente para proteger y considerar a las víctimas.
Los hechos sobre los que ayer se dictó sentencia tuvieron un gran impacto mediático y a punto estuvieron de provocar una huelga de limpieza. El agredido, al que le ha quedado una cicatriz en la cara tras ser atacado con un cúter, estaba trabajando en la barriada del Príncipe cuando fue sorprendido por el condenado, que ahora pasa de los 40 años y que responde a las iniciales A.M.A.
El trabajador, que contaba por aquel entonces -diciembre de 2008- con más de seis de experiencia trabajando en la zona, se encontraba con más compañeros cuando sucedieron los hechos. El detenido, al que los operarios no conocían de nada, se acercó a su víctima y le pasó la mano por la cara como si fuera a saludarle, aunque en realidad lo que hizo fue provocarle un corte profundo desde la oreja izquierda hasta la mandíbula. La Brigada de Seguridad Ciudadana acudió a detener al agresor hasta su propia vivienda en donde se había ocultado. En el cacheo que se le practicó se le encontró el cúter.
El acusado fue detenido ayer
A.M.A. ingresó ayer mismo en prisión y curiosamente se procedió a su detención ya que al presentarse en el juzgado para asistir a la vista oral se le notificó una orden de busca y captura que tenía en su contra por la comisión de otro delito distinto. A la pena que deba cumplir por estos hechos se le añade la de dos años con la que ayer se conformó. Al acusado le constan además 19 detenciones previas por otro tipo de sucesos, algunos de ellos de marcado carácter violento.