Pedro Sánchez dedicó una parte importante de su comparecencia del 3 de septiembre en el Congreso a responder a una pregunta: ¿podía haberse anticipado la crisis de Ceuta? Su respuesta fue, en esencia, que no. El presidente reconoció que durante julio habían aumentado las entradas a nado, pero sostuvo que ese crecimiento no permitía prever lo que ocurrió después. También aseguró que los avisos recibidos por el Gobierno no habían ido más allá de alertas habituales o de la mera descripción de los datos.
Los documentos desclasificados muestran que algunos organismos del Estado estaban manejando antes del 30 de julio una situación bastante más grave de la que Sánchez describió en el Congreso.
Sánchez negó expresamente que la evolución de las entradas permitiera identificar una aceleración de esa naturaleza. “En julio de 2026 las cifras evidentemente fueron más elevadas, pero en modo alguno mostraron un patrón de crecimiento lineal o exponencial que pudiese anticipar lo que pasó”, afirmó.
Sin embargo uno de los informes del CENIF utiliza, sin embargo, exactamente el término contrario. En su análisis de la evolución de julio distingue dos etapas: un “crecimiento irregular de las entradas a nado hasta el día 25 de julio” y un “crecimiento exponencial de las entradas a nado a partir del día 25 de julio”.
La Guardia Civil ofrece además cifras que reflejan una fuerte aceleración: entre el 13 y el 26 de julio contabilizó 1.380 intentos de entrada a nado y 253 entradas consumadas, frente a 459 intentos y 27 entradas en el periodo anterior. Eso supone incrementos del 201% y del 837%, respectivamente.
El presidente fue igualmente categórico respecto a las advertencias previas: después de revisar informes, mensajes y notas remitidas a las autoridades, aseguró que ninguna había ido “más allá de la descripción de los datos o del aviso rutinario”. Los documentos conocidos dibujan un escenario más inquietante. Ya el 28 de julio el CENIF abrió un análisis para valorar “el riesgo actual de que se produzca un salto masivo en la valla fronteriza de Ceuta o un cruce a nado durante los últimos días del mes de julio”. Y otro informe del mismo organismo detectó comunicaciones en grupos de migrantes que trataban de “organizar entradas masivas” por tierra y mar “para provocar el mayor colapso posible”.
El presidente presentó la subida de las entradas como un fenómeno estacional conocido. Los propios documentos oficiales califican la situación de otra manera. La Guardia Civil registró un aumento del 201% en los intentos y del 837% en las entradas consumadas respecto al periodo inmediatamente anterior. Otro análisis cerrado a 29 de julio contabiliza 1.027 llegadas frente a 72 en el mismo periodo de 2025: un incremento del 1.326%.
Sánchez utilizó esa expresión para rebajar el escenario más grave contemplado por el CENIF. La probabilidad era media-baja, Lo que no dijo es que ese mismo escenario estaba clasificado como de riesgo “EXTREMO”. La tabla del CENIF atribuía menor probabilidad a la acción coordinada, pero la máxima gravedad si llegaba a producirse.
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