Salvamento Marítimo de Tarifa tuvo que bregar con cinco muertes el año pasado durante el transcurso de las actividades náuticas.
De ellas, cuatro se debieron a pesca submarina en apnea (sin botella, que está prohibido). Afortunadamente, ninguno de ellos en costas ceutíes, aunque nuestro litoral no se ha librado de esos accidentes, que hace dos años se cobraron la vida de una persona, y otra el año anterior.
José Manuel Pajares, presidente del club de pesca submarina, explica los consejos y precauciones que hay que tener en cuenta a la hora de practicar esta actividad, “que cuenta con unas 15 ó 20 personas muy experimentadas en Ceuta, además de otros muchos aficionados”.
El riesgo, asegura, es peor para los más experimentados, porque “apuran más”. Y entre tocar la línea y cruzarla la distancia es mínima. El riesgo aumenta también en verano debido a la mayor cantidad de bañistas, y a la mayor cantidad de embarcaciones que navegan, sobre todo motos acuáticas
Ir siempre acompañado
Los tiempos son vitales, las señales de ayuda también. Practicar en soledad la pesca submarina en apnea es poco recomendable. Es más, para Pajares se trata de la prioridad fundamental, porque es la forma de que puedan salvarle a uno en cualquier eventualidad. Esta recomendación se hace todavía mucho más en caso de corrientes, que deben evitarse en la medida de lo posible. El problema de todo esto es que las mejores presas se encuentran en los lugares más difíciles.
Siempre con boya
Resulta imprescindible pescar con boya, de modo que cuando uno se sumerja puedan localizarle. Además, a la hora de sujetar el hilo, debe hacerse con la mano, y no fijarse al cuerpo.
Cuidado con la profundidad
Un buceador muy experimentado, que lleva años realizando realizando pesca submarina en apnea, puede llegar a desenvolverse hasta 20 ó 22 metros de profundidad, como mucho. Un pescador poco experimentado, no más de 14 metros. Hay que tener una profundidad de la que uno pueda salir.
Subir a la primera alarma
Muy ligado al consejo anterior, uno debe subir a la primera alarma. “Da igual que haya una gran presa a punto, o que el material esté enganchado. Son cosas materiales, y un nuevo fusil se puede comprar. Pero no se puede recuperar una vida perdida”, enfatiza José Manuel Pajares.
Una inmersión puede llegar, como mucho, a un poco más de dos minutos, dependiendo de la persona. “Lo más importante no es la pieza, es que uno pasa cinco horas y se ha olvidado del mundo y desconecta viendo los magníficos fondos marinos de los que se puede disfrutar en las aguas de Ceuta”, explica.
No pescar donde hay bañistas
Un arpón es un arma mortal, por ello la caza en lugares donde hay bañistas es muy arriesgada, y se puede herir a alguien. Hay zonas en las que se puede practicar esta afición sin problema alguno.
Evitar zonas de navegación
Enfrentarse a un barco o una moto acuática es poco sensato. Lo mejor es evitar estas zonas, y buscar otras vacías de embarcaciones. En verano, el problema se agrava debido a que el buen tiempo saca al mar muchos más barcos de recreo y motos acuáticas. Estas son las más peligrosas por su comportamiento.
Mucho cuidado con redes
“Si te enganchas en un palangre, por mucho compañero que lleves no te podrá sacar. En cuanto las veas, huye”, razona Pajares. Por ello, cuanto más lejos de las redes de pesca, mejor.
No cargar el fusil en la orilla
Los riesgos son evidentes. Cualquier descuido puede tener consecuencias fatales, de modo que es necesario esperar hasta que uno está en el mar, y cargarlo antes de sumergirse.
Equipamiento en buen estado
Llevar todo el equipamiento necesario es importante. Un traje de neopreno, unos plomos, una boya, unas aletas, un fusil, o un machete y unos guantes. Estos dos últimos son necesarios: el primero para cortar algo si uno se engancha, y el segundo para evitar heridas a la hora de disparar el proyectil.
Asegurarse de la captura
Es posible que algunos pescadores sin mucha experiencia crean que ya han hecho la captura. Es entonces cuando se acercan a la presa y esta les muerde. No es lo más grave que puede pasar, pero sí una molestia.
Pezqueñines, no: Los peces tienen capturados deben tener cierto tamaño. “Quiero reseñar que no expoliamos el mar. A los que nos gusta, queremos seguir disfrutando de la pesca y de los fondos marinos. Por eso sólo vamos a lo grande. Por ejemplo, pescar un mero de menos de tres kilos es impensable. Aunque sí que hay oportunistas que se dedican a capturar ejemplares pequeños incluso venderlos, lo que está prohibido”, cuenta José Manuel Pajares.
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