Reconozco que será casi imposible que me entiendan del modo en que quiero que lo hagan, aún así, voy a intentar explicar, quienes son los que siempre salen perdiendo en este asunto de la hípica. Hasta hace unos días, no sabía lo que era la enteritis del huevo y aunque sé que vivimos en una sociedad especista e intento que sus consecuencias no me afecten demasiado, también sé, que jamás podré asumir lo que los seres humanos, estamos haciendo al resto de animales. Así que cuanto más conozco, más me cuesta asimilar tanto sufrimiento.
La enteritis del huevo, es una infección que se produce en las “gallinas ponedoras” que logran librarse de la muerte y superan la edad en las que normalmente se les envía al matadero, 1 año aproximadamente.
Esta infección se produce cuando el huevo no forma la cáscara y se va pudriendo dentro del cuerpo de la gallina hasta provocarle la muerte. Esto es una de las consecuencias que padecen, simplemente por tratarlas como propiedades y pensar que su función es poner huevos. Pero... ¿Lo natural para una gallina no es poner huevos? Sí, pero las gallinas explotadas por sus huevos, han sido genéticamente manipuladas para convertirlas en maquinas ponedoras. Sin la intervención humana, las gallinas solo pondrían los huevos necesarios para ellas (uno al mes aproximadamente), tendrían una vida más allá de la puesta, en definitiva tendrían una vida y enfermedades como esta, supongo que sencillamente no existirían. A través de una selección a propósito, se han creado individuos acorde a las necesidades humanas y las exigencias que esta esclavitud supone. Por ejemplo conseguir la máxima producción de huevos al menor coste, gallinas que aguantan con vida en condiciones deplorables o hasta gallinas sin plumas. Estas raza modificada de “gallinas ponedoras” son las que podemos encontrar en cualquier granja ya sea ecológica, intensiva o en la típica casa rural. La manipulación genética que ha sufrido esta raza, hace que su salud se vea muy perjudicada incluso antes de nacer. La manipulación genética y la presión a la que se ven sometidos sus cuerpos por la antinatural puesta de huevos, provoca sufrimiento y graves problemas de salud como malformaciones, descalcificación, anemia, estrés y un largo etcétera antes ser enviadas al matadero. Porque independientemente del tipo de granja donde se exploten, aquí es donde acaban todas cuando ya no sirven.
Pero el consumo de huevos tiene además otras víctimas que a simple vista pasan desapercibidas. Son los pollos machos desechados por no ser productivos. Estos no aportan beneficios por lo que serán triturados nada más nacer o arrojados a un contenedor de basura, todo ello estando aún vivos.
El paso fugaz por la vida de estos pequeños, estará lleno de indiferencia. Para la mayoría de las personas ni siquiera existen pero estoy seguro que si llegaran a mirarles a los ojos, si vieran la realidad en la que viven y lo injusto de su explotación, algo empezaría a cambiar.
Si se informan se darán cuenta que no justo consumir huevos, porque todos están manchados con sangre y todos huelen a esclavitud porque aunque no lo veamos directamente, el consumo de huevos siempre genera víctimas. Si son rescatadas, tendrán que vivir con las secuelas producidas a consecuencia de su explotación pero aunque estén “diseñadas para morir” seguirán luchando por vivir. Solo falta que tú les des la oportunidad de hacerlo. Está en tu mano, vive vegano.





