La Guardia Civil no ha cesado esta madrugada en la realización de servicios orientados a intentar la interceptación de las embarcaciones que, cargadas de inmigrantes, están saliendo de las costas de Ceuta en dirección a la Península.
Los patrones juegan con la vida de las personas que usan como carga. Por un trayecto en moto de agua de Ceuta a Algeciras se está pagando hasta 7.000 euros.
Hay lucro, hay riesgo para la vida y existe una organización. Todos los mimbres para sostener una acción judicial enérgica en Ceuta ante unas prácticas que se han disparado desde la avalancha perpetrada entre el 30 y 31 de julio que llegó a desestabilizar la ciudad con la entrada de miles de inmigrantes.
Esta pasada madrugada, el Servicio Marítimo interceptó una de esas embarcaciones ya en Algeciras, pero se ha enfrentando a intensas horas en las que se ejecutaron cuantiosas travesías clandestinas iniciadas desde distintos puntos de nuestra ciudad.
Es un no parar. Un negocio que se nutre de la entrada masiva y que ha causado un repunte claro en este tipo de prácticas asociadas a la inmigración irregular.
A las gomas, motos de agua, phantom o yates que ya han sido intervenidos en Ceuta se suman las que lo han sido también en Algeciras. Este pasado vienes, en Punta Carnero, una embarcación con 8 inmigrantes. Días atrás, la misma operativa en distintos puntos de Algeciras y La Línea.
El modus operandi siempre es el mismo: cargar a cuantos más inmigrantes mejor, llevarlos a las proximidades de la costa e instarlos a tirarse al agua para escapar.
Si esta hoja de ruta no se cumple porque entra en escena la Guardia Civil, se arroja en plena travesía del Estrecho a los sin papeles. Se hace sin miramiento, poniendo en riesgo la vida de esos inmigrantes.
En la cárcel de Ceuta ya hay varios pilotos presos preventivos que esperan su juicio por delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros con riesgo para la vida.
Fuentes judiciales esperan muchos más, no hay más que ver el parte diario de intervenciones del Servicio Marítimo cuyos agentes no cesan en persecuciones y controles de las costas.
En estos momentos existe un baile de cifras en cuanto al número de inmigrantes que puede haber en Ceuta, tanto en asentamientos como en las barriadas. La Ciudad lo eleva a 8.000. Una bolsa con la que las mafias se frotan las manos porque saben que muchos de ellos aspiran a cruzar al otro lado sea como sea, pagando lo que reclaman.
Pesos pesados del tráfico de drogas están reorientando sus negocios este agosto a sacar inmigrantes. Usan las mismas embarcaciones empleadas para el tráfico de hachís para cargar personas en vez de fardos.
Las cargas se hacen desde cualquier punto y a cualquier hora. En la tarde noche de ayer, desde la zona de la Bolera. Las motos de agua llevan a dos o tres inmigrantes a los que no dudan en arrojar al mar, como sucedió el pasado viernes y ha vuelto a pasar en las últimas horas.
Parte del dinero se abona al salir y el resto cuando se cumple con la travesía. Es la parte oscura de una avalancha que terminó por desfigurar la ciudad ya que en menos de 48 horas entró la misma población que tiene toda Ceuta.
Una presión difícil de soportar y que tiene sus consecuencias en todo: no solo en el bloqueo de los recursos que tiene la Ciudad Autónoma sino, también, en los negocios que ejecutan quienes encuentran en esta situación una forma de ganar dinero a espuertas.
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Condena ejemplar para estos traficantes de personas. No se puede caer más bajo aprovechándose de la desesperación de los más vulnerables y jugar con sus vidas