EFE
Se conmemora el 1 de diciembre desde 1988 y fue proclamado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en ese mismo año.
Hagamos un repaso a las estadísticas:
En el año 2021 se produjeron en España un total de 450.744 fallecimientos, de los cuales 306 (0,7 por 1.000) fueron por VIH y sida.
Se calcula que 39 millones de personas viven con el VIH en todo el mundo y el número anual de muertes por enfermedades relacionadas con esta enfermedad, que ha descendido por debajo del millón desde 2017, aún se sitúa en torno a las 600.000, según datos de 2022.
En números absolutos, Sudáfrica (7,5 millones), seguida de Mozambique (2,2 millones), India (2,1 millones) y Nigeria (1,8 millones) tenían el mayor número de casos de VIH/SIDA a finales de 2022.
Haciendo una lectura positiva de las estadísticas ,el SIDA ha pasado de ser una enfermedad mortal a una enfermedad crónica, como tantas otras. Los retrovirales, la política educativa y la concienciación social son tres pilares fundamentales para ir eliminando el estigma de la enfermedad.
Estigma es una marca que excluye a una persona de las demás y que disminuye su valor en el grupo social al que pertenece. También se refiere a la actitud y los comportamientos negativos hacia las personas con problemas de salud: enfermedades mentales, por ejemplo.
Luchar contra ellos es una labor que debemos hacer entre todos: familia, escuela, instituciones y, sobre todo, información a raudales.
Estamos llenos de fobias que producen estigmas: aporofobia, homofobia, xenofobia...
Ahí van ideas para superar los estigmas:
Las enfermedades no son elegidas.
Todo el mundo podemos sufrirlas.
Caemos en el riesgo de ser responsables del aislamiento social y agravar la enfermedad a los que la padecen.
La ignorancia y los prejuicios pueden agravarlas.
El silencio y la desinformación hacen crecer el estigma.
¿Deben salir del armario los enfermos de sida? Qué sucedería si los afectados hablaran del tema? ¿Tendrían problemas en ser contratados por empresas privadas? ¿Y si contaran cómo se contagiaron?
Imaginemos la escena: Buenas tardes soy el nuevo profesor sustituto, como veis soy gordo, tengo sida, estoy casado con un hombre, superé mi adición a las sustancias y a la ludopatía, padezco de trastorno bipolar y tomo medicamentos para una esquizofrenia diagnosticada. A los 20 años tuve un intento de suicidio y soy diabético. Seguro que nadie se interesaría por la diabetes aunque sea lo más arriesgado para su salud.
El cañonazo suena para desestigmatizar el estigma.
¿Y ustedes, algún estigma que declarar?
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