Un consumidor paga un depósito reembolsable al comprar una bebida envasada en Ceuta y, al devolver el envase vacío a los puntos autorizados, recupera el dinero pagado.
Esta es la base del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), un modelo que deberá estar plenamente operativo en España en noviembre de 2026 y que abre una pregunta clave: ¿están el país y Ceuta preparados para este cambio?
Este sistema introduce un mecanismo directo entre compra y reciclaje, incentivando la devolución de envases mediante un importe que se recupera íntegramente.
Sin embargo, los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD) reflejan que España apenas alcanzó un 42% de recogida selectiva de botellas de plástico de un solo uso en 2023, lejos del objetivo del 70%.
Con estos resultados y según el artículo 47 del Real Decreto 1055/2022, la implantación del SDDR es obligatoria en un plazo máximo de dos años: noviembre de 2026.
Además, el Reglamento Europeo sobre envases y residuos de envases, UE 2025/40 (el PPWR), fija un objetivo aún más exigente: alcanzar el 90% de recogida en enero de 2029.
La dimensión del reto es significativa. España, con 49 millones de habitantes y más de 90 millones de turistas anuales, necesitará desplegar entre 20.000 y 25.000 máquinas en supermercados, hipermercados y centros comerciales para garantizar el funcionamiento del sistema.
El SDDR implica una transformación profunda del modelo actual de gestión de residuos. Su éxito dependerá de la implicación de todos los actores: administraciones, comercios, productores –que financiarán el sistema– y ciudadanía, pieza clave en su funcionamiento.
Los beneficios observados en otros países avalan su implantación, tanto por su impacto ambiental como por su efecto económico y social dentro de la economía circular.
En una primera fase, se recogerán botellas de plástico (PET) de hasta 3 litros, latas de metal y envases de cartón para bebidas no lácteas ('briks'), con el objetivo de mejorar la calidad del reciclaje, reducir residuos en el entorno y disminuir emisiones.
El sistema exigirá transparencia en el precio: deberá mostrarse claramente 'el precio del producto + depósito' (en España se baraja 0,10 euros). El consumidor podrá devolver los envases en cualquier punto autorizado y recuperar el importe, siempre que el envase esté intacto y sea reconocido mediante su código EAN y el logo del SDDR.
En zonas rurales y pequeños comercios, se prevén soluciones como recogida manual o sistemas compartidos, con opciones flexibles para adaptarse a la realidad territorial.
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