Los controles que la Policía Nacional está llevando a cabo en la frontera y puerto, sabedora de que está habiendo algún filtro que posibilita que se sigan produciendo las entradas y escapadas por goteo, han dado sus frutos tras el arresto de un ciudadano marroquí cuando pretendía colar a un menor subsahariano.
Tal y como ha informado la Jefatura Superior, el servicio se llevó a cabo en la propia frontera, cuando los agentes que están allí de servicio sorprendieron al menor, de 15 años y natural de Mali, escondido debajo del capó de un turismo. Su conductor, el marroquí A.H., era quien, según la acusación policial, habría cobrado 150 euros por llevar a cabo este pase. ¿Y cómo llevaron a cabo la operación? En el coche modelo Seat Córdoba se habían hecho unos arreglos para que el menor pudiera ser ocultado debajo del capó y, en posición fetal, tapado con una manta, poder pasarlo. Cuenta la Policía que al coche se le había preparado un hueco, retirándole la batería y otras piezas del motor que no eran necesarias para su funcionamiento. De esta manera se ganaba el espacio necesario para acoger al adolescente. Y así fue como se preparó el pase. En un registro policial, los agentes del puesto fronterizo comprobaron que el marroquí portaba 1.650 dirhams y que su residencia legal era Almería. Esto les llevó a sospechar por lo que practicaron un registro más exhaustivo, comprobando, al levantar el capó, que allí se encontraba el menor.
La Policía mantiene que ese dinero podría ser el pago en metálico que habría recibido el detenido por llevar a cabo el pase. Mientras que el marroquí ha quedado en los calabozos, pesando sobre él un delito contra los derechos de los extranjeros, el menor ha sido entregado a los servicios sociales de la Ciudad, que han optado por su traslado al centro de menores.
Esta operación no es algo aislado, forma más bien parte de los controles que lleva a cabo la Policía, sabedora de que existe un coladero que no han detectado aún.
Hasta el CETI llegan, de forma aislada y en goteo, subsaharianos que no han accedido a la ciudad por vía marítima, por lo que se presume de la operatividad de algún otro vehículo con doble fondo que se está usando para facilitar esa entrada. No es lógico si no que las fuerzas de seguridad se topen con inmigrantes que llegan bien vestidos, sin sus ropas empapadas y de los que no consiguen sacar dato alguno sobre su forma de entrada.
Pero las sospechas e investigaciones no se orientan sólo a este tipo de pases. También hay inquietud por las salidas. A pesar de la cantidad de intervenciones llevadas a cabo en el puerto para vetar la salida de inmigrantes ocultos en camiones (más de 500 en lo que va de año, tal y como publicó ‘El Faro’ hace unas semanas), se ha comprobado la existencia de gran cantidad de fugas. ¿Y todos estos inmigrantes que han cursado baja en el CETI y que, se sabe, están en la península, se han escapado ocultos en camiones? Las fuerzas de seguridad presumen que no, y sospechan de la existencia de otras vías, de otras formas que están siendo usadas por los inmigrantes para llegar al otro lado. Escapadas que cuentan, necesariamente, con apoyo de terceros. De momento no se han logrado, en este sentido, resultados.






