Despedidos varios monitores y un socorrista del ‘Guillermo Molina’ a instancias del ICD

  • Arasti Barca tiene que desprenderse de los trabajadores ya que el cierre del ‘Díaz Flor’ se va a   prolongar más tiempo

  • El enlace sindical  estima que el aforo se ha duplicado y la cifra de trabajadores es escasa

El Instituto Ceutí de Deportes (ICD) instó la semana pasada a Arasti Barca, empresa a la que tiene encomendada el servicio de piscinas municipales, a acometer un recorte de personal en el Complejo Deportivo ‘Guillermo Molina’ que se traduce en dos socorristas y cuatro monitores “que llevan trabajando hasta 17 años” en instalaciones deportivas de la administración autonómica.

Elena Mateo, enlace sindical de UGT, explicó que la empresa recibió la carta de la Consejería de Deporte el martes 30 de mayo y el miércoles 31 “notifican al primer socorrista que va a la calle”. Los despidos continuaron en los últimos días, criticó la representante de los trabajadores, quien aseguró que le informaron de que prescindían de tres monitores más y, de acuerdo con el documento del ICD, “aún quedan por salir un monitor y un socorrista”. El servicio tiene que quedar con un coordinador; 12 de los 16 monitores de natación y tres de los cinco socorristas. La plantilla solicita su reabsorción por el ICD ya que es “subsidiario” del colectivo al trabajar en instalaciones del Ayuntamiento.

En el documento, firmado por la gerente del ICD Carolina Hurtado por orden del consejero Fernando Ramos, la Ciudad esgrime que Arasti Barca tiene que desprenderse de estos trabajadores porque el cierre del pabellón ‘López Díaz-Flor’ “va a serlo más a largo plazo” por el mal estado del edificio que requiere de una serie de reformas que están en estudio.

Mateo recordó que el ‘Díaz-Flor’ está cerrado desde el 1 de septiembre de 2016, de modo que desconoce “a qué viene esa rapidez” del ICD por poner en la calle a seis personas cuando, durante el último año, “han estado trabajando”. Algunos de los monitores despedidos son fijos discontinuos cuyos contratos, a 30 de junio, finalizaban hasta que volviesen a ser llamados –o no– para reincorporarse a los puestos en octubre. “Pero es que a algunos les han echado antes de terminar, cuando faltaba un mes”, expuso su enlace sindical.

El cierre del ‘Díaz Flor’ ha duplicado el aforo en el ‘Guillermo Molina’, estimó Mateo, quien consideró urgente aumentar el número de clases con los mismos monitores y socorristas contratados antes del recorte ya que la cifra de usuarios por trabajador ha aumentado.

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