La situación vivida por los agentes del Cuerpo Nacional de Policía en la madrugada del martes al miércoles en la barriada Príncipe Alfonso volvió a saldarse con agentes heridos y sin ningún detenido entre los protagonistas de las algaradas. Una situación a la que ya nos venimos acostumbrando cuando suceden hechos de estas características en la misma barriada y que o bien han tenido como protagonistas a los miembros de la Policía Nacional o de otros cuerpos de seguridad. Los delincuentes que salen triunfantes de alguna manera cuando tienen enfrentamientos con la Policía son los que terminan criminalizando la barriada y la siguen situando como uno de los lugares más dejados. No puede permitirse que funcionarios, sean del Cuerpo que sean, se sientan hoy desmoralizados después de refriegas en las que se ven pisoteados por unos individuos que se convierten en enemigos de su propio barrio. ¿A qué acudía ayer la Policía sino era para ayudar, para auxiliar a un vecindario que denunciaba un tiroteo, a intentar detener al posible autor? Pues esto fue vetado, atacado y hundido por elementos que se salen victoriosos ante una contundencia policial que hoy el SIPE tilda de light. Esto no puede ni debe seguir así.





