A día de hoy y tras semanas de mutismo tras la entrada masiva de migrantes en Ceuta y la reciente desclasificación de documentos sobre una pesadilla difícil de borrar, a través de un comunicado, Marruecos se empeña en victimizarse e insiste que el país “se niega a ser utilizado como peón político preelectoral, ni aceptará ser el chivo expiatorio en los ajustes de cuentas políticos” en España. Así, el Ministerio de Exteriores alauita interpela que acaben los prejuicios sobre la responsabilidad marroquí, justificando que “no existen pruebas, hechos ni informes que demuestren la implicación”.
Con lo cual, semanas después para quienes sentimos el latir compulsivo del dolor unido a la angustia e impotencia de la desesperación por una tierra que destila a borbotones su españolidad y donde nadie es señalado por su fe, Rabat dice lamentar los “sucesos ocurridos el pasado mes de julio” y afirma que realizará una investigación “exhaustiva para determinar las circunstancias, las partes implicadas y condenar las manipulaciones”, con el propósito de que esta situación no vuelta a suceder.
Sin embargo, las autoridades marroquíes han censurado las inculpaciones que se extienden a una complicidad sospechosa en la entrada masiva. El Gobierno de Marruecos hace hincapié en que no constan evidencias que lo indiquen y ha condenado que “ciertos círculos políticos y mediáticos españoles sigan explotando al Reino para sus propios fines internos”. El texto expone literalmente: “Es particularmente lamentable que partidos políticos de larga trayectoria, a pesar de su amplia experiencia en el gobierno, hayan caído en este atolladero donde la escalada irracional y populista prevalece sobre el sentido común”.
Igualmente, Marruecos se ha referido a “respetadas instituciones legislativas y judiciales” que han “adoptado iniciativas desacertadas que fomentan la discordia”. Además, ha vuelto en reincidir en su compromiso con recibir a aquellos migrantes que accedieron de manera irregular en la ciudad autónoma y ha objetado “porqué se mantiene a los menores no acompañados alejados de sus familias, cuando Marruecos ha pedido urgentemente su retorno”.
Otros de los asuntos apreciables en el comunicado marroquí es la “relación de buena vecindad, entendimiento político, cooperación económica y seguridad” que está intentando fraguar con España. Ciertamente, ¡ver para creer!
En este aspecto, el Ministerio de Exteriores ha sacado a relucir la Declaración Conjunta alcanzada el 7/IV/2022: “Esta declaración marcó una nueva fase en las relaciones, basada en los principios fundamentales de respeto y confianza mutuos, diálogo continuo y la aspiración a una asociación mutuamente beneficiosa”.
Dicho esto, en días pasados el Gobierno de Marruecos no se pronunció expresamente sobre la determinación de Madrid de hacer públicos los documentos concernientes con la crisis de Ceuta, ni a la polémica generada en torno a ellos, pero canales de información del país magrebí como el medio digital generalista Le360, encabezó que estos informes que “supuestamente deberían aclarar las cosas, no hacen más que aumentar la confusión”.
Según este medio web, estos documentos nutren dos versiones cruzadas: “una que cuestiona a Marruecos y otra que pone el foco en la gestión del Presidente del Gobierno de España”. Los textos que a fin de cuentas debían puntualizar qué conocían las autoridades y en qué momento lo trataron, “alimentaron de inmediato relatos contrapuestos sobre Marruecos, los servicios de inteligencia españoles y la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez”. Por ende, el portal Médias24, sostuvo que estos documentos “refuerzan ampliamente el relato marroquí”.
Asimismo, el portal web de información económica, financiera y general en continuo de Marruecos, reseñó que los “propios servicios” españoles explican un esfuerzo sostenido de contención por parte de Marruecos hasta la proximidad de los hechos y agrega que “tienen dificultades para respaldar la hipótesis de que hubiera una consigna procedente de Rabat”.
Ahora bien, cuando las discrepancias habidas entre los Ministerios de Defensa e Interior daban la sensación de atemperarse y transitar a un segundo término, la liberación de información reservada de los días clave de lo acontecido gravemente en Ceuta ha reavivado la llama.
"Hoy, en una petición unánime de auxilio a los ojos del mundo, los habitantes de Ceuta se aferran en defender algo tan preciado y valioso como es la vuelta a la normalidad y el respeto a quienes formamos parte de esta tierra que sublima con pasión su españolidad"
La fricción interna en el Gobierno de lo que indicó y no detalló el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) antes del alud migratorio, ahora es más desgarrador, después de que se haya producido un escenario insólito: Moncloa ha degradado el alcance que se desglosa de lo que ha desclasificado. “Tenemos información de un intento de entradas a nado y salto a la valla para mañana, día de la Fiesta del Trono”, señaló el Servicio Secreto en una de sus notificaciones por mensajería telefónica a terminales de Interior.
En este caso preciso, la Guardia Civil, un día antes de la crisis desencadenada. La Moncloa resalta que “las comunicaciones del CNI del 29 de julio nunca alertaron de una llegada masiva”.
Franqueadas las 17.00 horas del 9/IX/2026, lo primero que podía hojearse es una de las formas descriptivas de WhatsApp sobre las que el Gobierno ha levantado la cortina. Y lo segundo lo lanzaba Moncloa tres horas más tarde (20.00 horas), cuando los medios de comunicación ya relataban que el CNI sí que avisó. La desclasificación de papeles y la subsiguiente enmienda abulta el forcejeo entre Defensa e Interior, sobre si existía información pertinente. Ambos ministros habían hecho ostensibles sus distancias de relato en comparecencias respectivas: primero, Margarita Robles, que el CNI avisó y, segundo, Fernando Grande-Marlaska, que el aviso fue insuficiente.
Al destaparse tres mensajes telefónicos de agentes del CNI a la Delegación del Gobierno en Ceuta, esta parte de la quema también abrasa al jefe de gabinete, Gonzalo Sanz, que precisamente a la hora de elaborar esta disertación, ha presentado su dimisión y fulmina el romance de la Moncloa, quien un día antes de la entrada masiva de inmigrantes, aseguró que la amenaza se elevó a varios ministerios. Por aquel entonces, le quitaba hierro a las advertencias del CNI y dijo que su subordinado no le informó.
Luego, ¡la estridencia del encontronazo camufla los descosidos de la desclasificación!
Los documentos de Ceuta presentan informes de la Guardia Civil sobre despliegue y alternativas en proceso de revisión, cómo los Cuerpos de Seguridad del Estado sabían que se estaba gestando una gran concurrencia de migrantes en redes sociales con decenas de miles de incondicionales, así como alternaba el CNI con escuchas del ecosistema de seguridad de Ceuta. Como de igual manera, el servicio transmitió su preocupación a la inteligencia marroquí y la Policía Nacional examinaba al milímetro la conducta de algunos gendarmes.
Como quiera que sea, con los documentos fehacientes tras su desclasificación, es incuestionable que las señales y avisos se produjeron.
Me explico: los papeles revelan a todas luces un encadenamiento de llamadas de atención anteriores al 30 de julio, que como es sabido, acorralaron paulatinamente el círculo sobre Ceuta. Primero, se previno del aumento predecible de la presión migratoria y se solicitaron refuerzos. Posteriormente, surgieron los rastros en las redes sociales, como las condiciones climatológicas propicias, alusiones a la Fiesta del Trono e invitaciones para operar justamente el día 30.
Definitivamente, horas antes de lo que estaría por llegar, el CNI informó sin más a la Delegación del Gobierno de Ceuta de un “llamamiento para asalto por valla y mar mañana”. Sin dígitos, la notificación se produjo y suprimirlo, es fingir algo que irremisiblemente toma el pelo a quienes amamos esta tierra española.
Toda vez, que Moncloa ha virado en redondo respaldando que los comunicados del CNI jamás avisaron de un aluvión de migrantes de estas características, al igual que la señal a dos grupos con 180.000 secuaces, tan solo proyectaban aclarar la importancia del eco de la convocatoria. De hecho, el CNI ha admitido esta circunstancia.
Igualmente, desde el Gobierno han resaltado que el CNI no realizó una alerta formal a su línea jerárquica, ni a ningún componente del Ejecutivo y únicamente se originó un diálogo de WhatsApp. La tesis desde la Moncloa pasa si el CNI hubiera supuesto que se aproximaba una entrada de proporciones comparables, explícitamente habría elevado la amenaza.
Pero con el aval escrito de los documentos desclasificados, es justificable que las indicaciones constaron. El inconveniente no reside en que alguien previera el número final, sino qué valoración se llevó a término de un cúmulo de indicativos que ya estaban más que confirmados. De ello, cinco documentos de los desclasificados lo verifican y que seguidamente desmenuzaré.
Primero, el aviso del 8 al 10 de julio, respectivamente, con más intensidad migratoria y una demanda directa de refuerzos. El primer escrito corresponde al 8 de julio y proviene del Mando de Fronteras y Policía Marítima de la Guardia Civil. La nota explora los efectos de una sentencia del Tribunal Supremo que prohibía fijar el rechazo en frontera a quienes se detuvieran pretendiendo llegar a nado a Ceuta o Melilla.
Todavía la Guardia Civil no se refería a una entrada masiva del día 30. Pero sí que indicaba el nuevo panorama que se cernía: “previsiblemente incrementará la presión migratoria”, pudiendo causar un “efecto llamada hacia las entradas a nado” y auspiciar que crecieran exactamente en esos pasos marítimos. Y no acabó en el dictamen, porque ante el riesgo inminente, determinó afianzar el Servicio Marítimo Provincial de Ceuta mediante comisiones de servicio y reforzar los sistemas de “detección temprana y vigilancia costera”, al objeto de adelantarse a las tentativas de entrada irregular.
Sin lugar a dudas, aún rondaba una atención de signo estructural. Pero la inquietud ya despuntaba tres semanas antes de la crisis.

En una imagen del documento enviado el 8/VII/2026 desde el Estado Mayor al Mando de Fronteras y Policía Marítima, entre sus propuestas, en el apartado cuarto se lee fielmente: “impulsar una modificación legislativa de la Disposición Adicional Décima de la Ley Orgánica 4/2000, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España, incorporando expresamente la posibilidad de aplicar el régimen de rechazo en frontera a cualquier intento de entrada irregular en Ceuta y Melilla realizado fuera de los pasos fronterizos habilitados, con independencia del medio utilizado (terrestre, marítimo o cualquier otro), garantizando en todo caso el respeto a la normativa internacional de derechos humanos y de protección internacional”.
Segundo, veinticuatro horas antes el CENIF ya respalda lo que sobrevenía y permite avanzar en la línea temporal. De este modo, inició un estudio pormenorizado sobre el riesgo de que se promoviera “un salto masivo en la valla fronteriza de Ceuta o un cruce a nado durante los últimos días del mes de julio”.
Conjuntamente, la investigación engranaba el peligro con el Día del Trono de Marruecos conmemorado el 30 de julio, al igual que advertía de una probable disminución transitoria de la inspección de fronteras marroquí durante esas fechas. También identificó un aumento de difusiones presentando neoprenos y aletas y contenidos sobre ciudadanos marroquíes tratando alcanzar España a nado. Este molde se apoyaría en tres variables intervinientes: una posible relajación temporal del control fronterizo en los días previos a estas festividades, ahora utilizada como mecanismo de presión política; la voluntad de reforzar, coincidiendo con el principal discurso anual de Mohamed VI, la percepción de dependencia de España y de la Unión Europea respecto al control migratorio ejercido por Marruecos; y el conocimiento de esta permisividad temporal por parte de los migrantes concentrados en las proximidades de la frontera.
Con relación a este informe, Moncloa se escuda en dos puntos específicos. Primero, que nos estamos refiriendo a una nota interna y que ésta no la recibió. Y segundo, que en ese instante el CENIF no contemplaba reseñas suficientes como para presagiar un asalto terrestre numeroso y organizado. Eso sí, encajaba una peculiaridad determinante: las entradas nadando eran “la modalidad de mayor riesgo e incidencia relativa” y ya constaban “señales tempranas” en redes sociales y citaciones esporádicas.
Para ser más preciso en lo fundamentado, el CENIF indica al pie de la letra: “teniendo en cuenta la diferenciación entre la vía terrestre y la marítima, se sintetizan a continuación las conclusiones operativas para cada una de las modalidades de entrada”.
"Ceuta, es un referente clarividente, porque ante momentos e intervalos de tensión social o amagos externos dispuestos a generar crispación, su sociedad prioriza y sabe anticipar su doctorado en civismo y dignidad"
Salto a la valla (vía terrestre). No se aprecian indicadores de inteligencia ni un aumento significativo de interacciones que apunten a la organización articulada de un salto masivo o asalto violento a los elementos físicos de contención en torno al día 30 de julio, no obstante, se mantendrá la monitorización activa de los grupos de WhatsApp y canales de mensajería detectados, al objeto de identificar de forma temprana una eventual expansión o intensificación de la movilización. La consecuencia legal a raíz de la sentencia: Rechazo en frontera.
Entradas a nado (vía marítima). Constituye la modalidad de mayor riesgo e incidencia relativa. Se detectan señales tempranas en redes sociales (venta de trajes de neopreno/aletas y relatos de experiencia) sumadas a convocatorias aisladas en grupos de mensajería que aluden a la permisividad del Día del Trono y a la presencia de niebla. La consecuencia legal a raíz de la sentencia: Devolución.
O séase, retornamos al fondo del asunto: los avisos se produjeron. Tómese como ejemplo la referencia de las condiciones meteorológicas deducidas para el 30 de julio calificadas “altamente favorables para la travesía a nado”. Argumento que revestía la certeza de un aumento de tentativas de incursión. En vista del alcance del aviso, es alarmante que el Ministerio del Interior desconociera el contexto retratado.
Tercero, la Guardia Civil confirma una subida acusada de las entradas. A las 13.53 horas del 29/VII/2026, la Autoridad de Coordinación envió a la Unidad de Análisis de Riesgos del CECORVIGMAR, otra nota sobre el entorno subyacente migratorio relativo a Marruecos y Argelia.
El documento señalaba que entre los días 20 y 26 de julio se habían originado 279 entradas a nado en Ceuta y Melilla de las que 205 se produjeron en Ceuta. Lo que significaba 195 más que durante la semana anterior. Igualmente, apuntaba nueve desaparecidos en su intento de llegar a nado. A la par, resaltaba que Marruecos había intensificado sus operaciones: los detenidos por la Marina Real en conatos de entrada nadando pasaron de 947 a 1.429, un aumento de 482 individuos.
Nuevamente, aquello no era ni mucho menos el vaticinio de lo que seguidamente ocurriría, pero sí otro parámetro de evaluación de que la afluencia migratoria por mar se agigantaba antes de la crisis.
Cuarto, el anuncio más directo de la Policía recayó en el de “avalancha” el 30 de julio. La información específica más comprometedora se extrae en los comunicados que barajaba el CENIF. Es más, en un grupo de WhatsApp al que tuvo acceso se localizaron recados distribuidos el 28 de julio que apenas pueden catalogarse como una simple atención general.
Una de estas misivas ponía su énfasis deliberado al 30 de julio: “ataque va ser playa, valla y bosque, día jueves es fiesta del trono”. Otro invitaba a distribuir una publicación con esta comunicación: “Día 30 de julio vamos a atacar (avalancha) cerca de Ceuta”. Y un tercero sugería que cada grupo contactase con otros grupos. Ya el 29 de julio, el CENIF encaró esos destellos inquietantes en una nota informativa titulada ”Alerta riesgo sobre entradas en Ceuta y Melilla”, enviada según la documentación expuesta, a los puestos fronterizos de ambas ciudades autónomas.
Aquí la nomenclatura es fundamentalmente reveladora. La institución policial señala haber recabado datos sobre un “riesgo potencial de entradas irregulares” augurado para el 30/VII/2026, “que sumada a la información obtenida en redes sociales, generan la necesidad de la realización de una previsión de escenarios”.
En verdad, se trazaban tres escenarios presumibles: entradas a nado, con probabilidad alta; entradas a nado + salto a la valla, con probabilidad media; y una actuación regulada por ambas vías (entradas a nado + salto a la valla de forma coordinada), cuya probabilidad se contemplaba media-baja, pero cuyo nivel de riesgo aparecía catalogada como “Extremo”. La misma acotación explicativa incorporaba cautela: “No se puede asegurar que esto vaya a producirse”. Pero agregaba que cuando en casos anteriores esta modalidad de movimiento en redes y foros, “en ocasiones se ha llegado a materializar”. O lo que es igual: un nuevo aviso.
Y quinto, el CNI redacta textualmente a la Delegación del Gobierno de Ceuta: “asalto por valla y mar mañana”. La secuencia del orden temporal culmina a las 13.52 horas del 29 de julio, menos de veinticuatro horas antes de que se iniciara la entrada tumultuosa. Con esta conversación de WhatsApp facilitada, el CNI transmitió a la Delegación del Gobierno: “En RRSS hay un llamamiento para asalto por valla y mar mañana las 20h”.
Además, incluyó que la convocatoria maquinaba valerse de la Fiesta del Trono y que las Fuerzas de Seguridad marroquíes se encontrarían atareadas. Sin inmiscuir, otro dato sensible: los dos grupos de circulación ascendían a 180.000 seguidores, puntualizando exclusivamente que lo indicaba “para q te hagas a la idea del alcance de la difusión”. La Delegación del Gobierno de Ceuta respondió y a las 21.34 horas, aparece una llamada de once minutos de duración. Es aquí, donde Moncloa articula su defensa, al basarse que esos 180.000 seguidores jamás fueron reflejados por el CNI como una estimación de la cuantía de individuos que atravesarían los límites fronterizos de Ceuta y que el aviso no dispuso una alerta en toda regla.
Ambas cuestiones son simultáneas con el contenido difundido: el CNI no previó una entrada de 70.000 sujetos. Lo que resulta bastante espinoso es convertir esa verificación en la versión de que no hubo avisos.
Los documentos desclasificados abren dos resquicios que interesa no superponer. Primero, si los Servicios de Información adelantaron el calibre imponente de la crisis, la documentación revisada no permite sostenerlo. Y segundo, si concurrieron indicaciones suficientes como para estar al corriente de que el 30 de julio se generaría un suceso de estas peculiaridades.
Ahí, el relato de los hechos se desenmascaran por sí solos: avisos sobre mayor presión migratoria, solicitud de refuerzos, intensificación real de entradas a nado, condiciones climatológicas adecuadas, indirectas al Día del Trono, señales sobre un “ataque” por playa, valla y zona boscosa, convocatoria de “avalancha”, comunicación policial sobre un peligro “extremo” en uno de los escenarios y en último lugar, el recado del CNI sobre un “asalto por valla y mar mañana”.
Sin ser entendido ni especialista en la materia, el vacío que dejan los documentos no es tanto si alguien descifró con destreza los números, al igual que cómo se procedió con la investigación disponible y a posteriori se evaluó. Moncloa puede agarrarse que nadie apuntó que 70.000 individuos superaran la frontera. Con todo, los documentos que maneja para cubrirse las espaldas prueban que los indicios estaban sobre la mesa antes de que Ceuta despuntara colapsada.
La dimensión de este trance no tiene precedentes, pero tampoco es un hecho aislado. Las autoridades de Marruecos llevan décadas instrumentalizando los flujos migratorios con propósitos políticos y diplomáticos. Las políticas de externalización de fronteras que promueven los representantes españoles y europeos, le confieren al régimen marroquí más poder. No es una utopía, porque para Rabat la válvula fronteriza con España y Europa es uno de sus instrumentos estratégicos de escape más provechosos.
En consecuencia, el acudid en redes sociales y grupos de chat que encandiló como el canto de las sirenas desde Marruecos hasta arribad en Ceuta, desató un ciclón espoleado por ese efecto llamada que ha puesto en jaque a una ciudad que tiene por bandera la diversidad cultural y religiosa como referente de convivencia y respeto. Gracias a la unión histórica en su territorio que no solo define en mayúsculas la idiosincrasia de su identidad, sino que constituye la base de su cohesión social.
Pero, por encima de todo, Ceuta, es un referente clarividente, porque ante momentos e intervalos de tensión social o amagos externos dispuestos a generar crispación, su sociedad prioriza y sabe anticipar su doctorado en civismo y dignidad.
Hoy, en una petición unánime de auxilio a los ojos del mundo, sus habitantes se aferran en defender algo tan preciado y valioso como es la vuelta a la normalidad y el respeto a quienes formamos parte de esta tierra que sublima con pasión su españolidad.






