Lahasen Mohamed descubrió hace poco más de una semana, casi por casualidad, que su nombre ha desaparecido del Padrón municipal.
Junto al suyo, también se han esfumado los de su esposa, sus cinco hijos, su madre y dos de los hermanos que comparten techo en la misma vivienda, el número 2 de las caracolas instaladas en los años 80, por entonces con carácter provisional, junto a una de las paredes que delimitan el perímetro del Colegio ‘Príncipe Felipe’. Nacido en Ceuta y cerca ya de los 40 años, cruzó hace 34 por primera vez la puerta de un domicilio en el que ahora, insisten los registros informáticos de la Ciudad, no consta como residente ningún integrante de su familia. Lahasen intenta, sentado en el salón, encontrar una explicación al laberinto burocrático en el que ha quedado atrapado. La única que encuentra es la visita que un agente de la Policía Local realizó a la vivienda hace “15 o 20 días” interesándose por los inquilinos del inmueble. “Preguntó por todos. Yo estaba durmiendo y mi mujer le dijo que podía despertarme, pero le contestó que no hacía falta. Los niños estaban en el colegio y mi madre en el centro de adultos”, recuerda. Aquello, que creía un mero trámite, intuye que era uno de los cientos de controles que realiza la Ciudad cada semana en su combate contra los empadronamientos ilegales. Y un supuesto informe desfavorable y erróneo puede estar detrás de su pesadilla. Sin haber recibido notificación alguna de la Administración, Lahasen se topó con su nueva condición de no empadronado el 31 de marzo, cuando al solicitar en la estación marítima el certificado de residente recibió como respuesta que había “una incidencia” que impedía su expedición. El error disparó el precio del billete hasta los 64 euros, la tarifa para peninsulares. El problema fue a mayores ayer, cuando no pudo acudir a una cita para tramitar una ayuda porque el primer e inexcusable requisito era la presentación de un certificado de residente que las bases de datos le niegan. En la Ciudad, asegura, se han limitado a repetir el argumento de “la incidencia” y a emplazarle a que regrese “dentro de unos quince días”. El afectado no oculta su “rabia” ante la “indefensión” a la que asegura se ve sometida toda su familia. “A mí me parece bien que actúen contra quien quiere engañar, ¿pero cómo pueden hacer esto contra gente que ha nacido en Ceuta, que tiene su DNI, su pasaporte, su libro de familia y que sacamos el certificado de residente cada seis meses como cualquier otro empadronado? Que alguien me lo explique, porque yo no lo entiendo y esto es muy grave”, denuncia exhibiendo el documento de identidad en el que, efectivamente, aparece su dirección. La queja de Lahasen va aún más allá. Se pregunta cómo pueden desaparecer de la noche a la mañana los residentes en una vivienda con toda la documentación en regla, que abona puntualmente el IBI y paga sin demora las facturas de luz y agua. “Si llevamos aquí desde tiempos de Adolfo Suárez, que fue quien dio la casa a mi padre... ¿cómo pueden decir ahora un día que ya no vivimos aquí?”, insiste. Sin una rectificación administrativa teme que todo se complique, desde la escolarización de sus cinco hijos, de entre 11 y 2 años, hasta el más simple de los acercamientos a cualquier mostrador de la Ciudad para formalizar algún trámite. “Es que cinco de mis hermanos y yo hemos nacido aquí. Y aquí me he casado y han nacido todos mis hijos... Y de la noche a la mañana te dicen que no existes... ¿Alguien lo entiende? Porque yo no...”, protesta.
“Primero nos quitan la escalera y ahora la identidad”
Lahasen no sale de su asombro. No sólo por el limbo legal en el que teme que ha quedado atrapada su familia, sino por la escasez de respuestas. “Del Ceuta Center me enviaron al Ayuntamiento, y allí sólo me dijeron que era una incidencia, que volviera cuando pasaran unas dos semanas”, relata. También asegura que un funcionario le comunicó que no existe informe policial alguno que justifique la baja en el Padrón. “Primero nos quitaron la escalera que lleva a la frontera y ahora parece que nos quieren quitar la identidad”, censura.






