Ya sea al alba o al atardecer, en la Axarquía o en el Algarve, el momento del desayuno probablemente sea el mejor del día. ¿Te habías percatado que el desayuno hace referencia a romper el ayuno? El desayuno es la primera comida del día, separada de la anterior por muchas horas de ayuno nocturno. Etimológicamente la palabra viene del latín “dis-iunare”, que significa exactamente eso: “romper el ayuno”.
Ya en los inicios del cristianismo la experiencia del ayuno era una de las principales prácticas de la vida ascética. Se daban dos ayunos semanales: uno el miércoles y otro el viernes. Era una práctica moderada, pues a la hora nona –hacia la media tarde– en muchas regiones se celebraba y se recibía la comunión. Después del rito se iba a casa y se comía algo finalizando el ayuno. La palabra AYUNO aparece en numerosos libros tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento: Isaías 58:6-12 (sobre el "verdadero ayuno"), Mateo 6:16-18 (las instrucciones de Jesús sobre cómo ayunar) y las historias de Daniel, David y Ester.
En Ceuta es conocida la ruptura del ayuno en el mes de Ramadán, que es el mes en el que el profeta Mahoma recibió la primera de las revelaciones que componen el Corán. El Ramadán es el noveno mes del año musulmán y comienza cuando los clérigos de sus países vislumbran la luna nueva. Es un mes sagrado de ayuno durante el cual los musulmanes no pueden comer ni beber en las horas diurnas, incluida el agua, ni mantener relaciones sexuales desde el amanecer hasta el anochecer. Tradicionalmente el ayuno se rompe comiendo dátiles y bebiendo agua. El final del Ramadán, llamado Eid al-Fitr, es un día de fiesta. Durante ese día, los musulmanes se reúnen en grandes espacios abiertos o mezquitas para rezar oraciones especiales, llamadas Salat al-Eid, que suelen ir seguidas de un pequeño desayuno, su primera comida diurna en un mes. Se suelen intercambiar regalos y también es habitual dar limosnas. Otra costumbre consiste en ponerse ropa nueva para ese día como muestra de renovación espiritual.
El ayuno puede ser una práctica de limpieza corporal, de penitencia, arrepentimiento, duelo, abandono y disposición para el encuentro con el dios o diosa en el que cada uno crea, de oración, intercesión, solidaridad, entrenamiento de la autodisciplina, del autocontrol, de la voluntad, que es lo que nos hace realmente libres. En fin, con moderación y sentido, se trata de una práctica milenaria muy valorada. A todos nuestras conciudadanas y conciudadanos: ¡Feliz Eid al-Fitr y Feliz Semana Santa!






