El colectivo de transfronterizos sale cada lunes a la plaza de los Reyes para reclamar sus derechos. No se meten con nadie, se posicionan en la plaza de manera ordenada con sus pancartas y protestan contra una injusticia que ha sido permitida durante años al darse cobertura a unas contrataciones que nacían con engaño, y lo hacían porque siendo trabajadores como cualquier otro luego no se benefician de las mismas prestaciones en forma de derechos. La pandemia ha hecho aflorar esa injusticia conocida por todos, pero también ha hecho fuerte un rechazo sin sentido.
Desde que venimos publicando las protestas constantes de estas personas, hay un sector social que se dedica a atacarlas verbalmente con ensañamiento. Seguramente que ese sector social, cuando la frontera estaba abierta, se beneficiaba de su trabajo. Y seguramente lo hacía de manera irregular, sin darles de alta en la Seguridad Social, sin ofrecerles un salario digno. Estos críticos incendiarios son los mismos que, habiendo incurrido toda su vida en abusos laborales, ahora plasman en redes sociales su claro menosprecio a que los transfronterizos puedan tener voz y puedan exigir derechos. Reflejan ese sentimiento de rabia hacia quienes siempre han considerado como seres inferiores, quizá por eso no hacen sino publicar comentarios tan crueles, tan bajunos, tan inhumanos.
Quienes disfrutaban de un empleo regular, legal, con su contrato acorde a la legislación tienen el mismo derecho que cualquier otro trabajador. Ellos no son culpables del cierre de la frontera. Debían haber percibido las mismas ayudas que cualquier otro, sin verse obligados a navegar en un tipo de régimen especial en el que para una cosa son trabajadores legales y reconocidos pero para otra no.
Quizá la pandemia haya servido para poner el centro de atención en la situación de unas personas que en muchos casos son contratadas por un valor como el de la confianza, algo que no se enseña y que solo lo aporta el tiempo. Mientras siguen con la lucha hay quienes solo generan odio sin motivo. Odio porque sí.







Carmen, por mucho que tu lo expliques, lo cierto es que hay personas, que no van a cambiar, y al comentario anterior, me refiero.
Claro que si, los/as trabajadores/as transfronterizos deberian de gozar de los mismos derechos que el resto de trabajadores, porque cotizan a la Seguridad Social en el mismo porcentaje de cuotas e incluso cotizan a desempleo, y no gozan de esta prestacion, ni su mujer e hijos gozan de prestacion sanitaria que los cubra por enfermedad, se le devenga de su nomina un importe elevado de IRPF y no pueden luego realizar la declaracion para obtener devolucion sobre el exceso abonado, muchos de estas personas llevan años trabajando en nuestra Ciudad y no pueden optar a residencia.
Y si hay personas que odiosamente arremeten contra ellos, estos que entienden que el derecho a la libertad es insultar, blafermar. Etc.
Sra Echarri el colectivo migrantes marriquis juegan a dos bandas si uste d no lo sabe .vienen pidiendo derechos y luego dicen que" ceuta y melilla son ciudades ocupadas" yo les daría trabajo a argelinos tunecinos subsaharianos pero a marroquis no .Van de punta de lanza y para esto que se queden con su querido mojame sesto .entendido !!