Hablábamos el otro día del problema de las obras ilegales en Ceuta. A nuestro alcalde y al equipo de Gobierno que lo apoya no les debe parecer un problema de envergadura cuando se permite, por inacción, que las denuncias de ciudadanos que ponen en evidencia la monstruosidad urbanística que nos rodea duerman en un cajón. Es inadmisible que dos años después de denunciarse una obra ilegal aún no se haya intervenido. Es inadmisible que se permita no solo la edificación de torres enteras, sino que las mismas se alquilen cuando incluso ocupan terreno público o se construyen cerca de centros educativos. La dejación es notable, la dejación es insultante, la dejación demuestra un desinterés de las altas esferas por parar esto.
Ceuta se va desfigurando hasta no ser reconocida. Hay barriadas que han sufrido múltiples atentados urbanísticos cometidos por particulares a los que nada les pasa, contra los que no se actúa, contra los que nada se hace. Sospechosamente nos dicen que se realiza todo lo posible pero que los procedimientos iniciados son lentos. ¿Cuánto de lentos?, ¿dos, tres años?, ¿ustedes se creen que somos tontos?, ¿cómo es posible que el sistema sí funcione para sancionar y actuar contra el débil mientras que no reacciona o más bien se achanta ante estas tropelías?
Esto está ocurriendo en Ceuta. ¿Nos quiere dar una explicación el máximo responsable político de Gobernación de cómo no se actúa con el mismo ‘celo’ -quedamos más finos usando este término- en todos los casos? No nos la dará, ya bastante ejemplar es lo que vemos a diario en barrios perdidos, en zonas que se han destruido porque el sistema lo ha permitido, en puntos en donde no llega la ley pero sí la trampa.
No se preocupe ciudadano. Usted cometa un error en alguna acción que pronto le llegarán las sanciones, mientras se levantan ante nuestras miradas construcciones ilegales que no solo destrozan barrios sino que ponen en riesgo a los que las construyen, a quienes terminan habitando esas casas porque no cumplen ni con las normas ni con las revisiones.
El Gobierno de la transparencia, el que solo quiere cosas buenas para el futuro de Ceuta debería hacer un examen de conciencia de por qué se falla y por qué se permite fallar en este ámbito. Deberían, pero no lo harán.






