Vecinos de Loma Margarita se han topado con un vertedero. Una especie de mole de basura de todo tipo, muebles, electrodomésticos y aceite desperdigado que da forma a un delito medioambiental en toda regla.
No es algo aislado. Esta misma semana se denunciaban más vertidos y se sorprendía a individuos arrojando todo tipo de enseres, escombros y basura por los acantilados a plena luz del día.
Hubo un tiempo en el que a la clase política le importaba la imagen y entonces, para aparentar su interés por estos asuntos, se sacaron de la manga una especie de patrulla ecológica. La Policía Local tenía su propio coche con agentes destinados a sorprender este tipo de acciones. Pero fue eso, pura imagen.
En una ciudad tan pequeña como es Ceuta no debe ser tan complicado controlar este tipo de prácticas, sancionar y perseguir adecuadamente. No es normal que darse un paseo por el monte suponga toparse con pequeños vertederos abandonados por aquellos individuos que suman a la falta de respeto el nulo temor a un sistema que saben es ineficaz.
No solo hablamos de daño medioambiental, también de una acción contraria a la salud pública y un impacto negativo para el turismo. ¿Se imaginan venir a Ceuta para toparse con estos puntos negros?
Recursos hay, maquinaria para reaccionar también. Otra cosa distinta es que haya un interés claro por luchar contras unas prácticas dañinas, extendidas y contrarias a cualquier tipo de comportamiento cívico.
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