Han pasado catorce años desde que el vertedero de Santa Catalina fue clausurado por orden del presidente Vivas. Fue una de las primeras decisiones que adoptó nada más llegar a la Presidencia de la Ciudad.
Por supuesto, mirar hacia atrás para algunos puede suponer que casi tres lustros es mucho tiempo, pero una medida de este calado, una de las medidas medioambientales más importantes que se han tomado en Ceuta durante los últimos decenios, fue una asignatura pendiente para otras Corporaciones, donde el PSOE gobernó mucho tiempo y hasta se saltaba a la torera las indicaciones de las propia Unión Europea hacía con multas incluidas. Porque no olvidemos que el vertedero de Santa Catalina estuvo funcionando durante casi ochenta años y era la triste estampa que primero se veía de Ceuta cuando el barco comenzaba a acercarse hasta nuestro puerto. Viene esta reflexión a cuento de que se ha anunciado por parte de la consejera de Fomento que para este fin de semana está prevista la apertura del Parque de Santa Catalina, realizado sobre este promontorio que sumando todos los niveles cuenta con una extensión parecida al Parque Marítimo del Mediterráneo y que se convertirá en un nuevo pulmón verde para el disfrute de todos los ceutíes. Es cierto que se ha tartado, pero debe tenerse en cuenta que el proceso de sellado también ha costado lo suyo, por encima de los nueve millones de euros y fue un trabajo difícil y concienzudo. Del vertedero a un parque: una realización medioambiental de calado. Por supuesto, habrá para todas las opiniones, pero los hechos que hemos relatado son ciertos y demostrables a los ojos de todos los ciudadanos de Ceuta.





