Los sindicatos se han unido para denunciar la situación registrada en el área de Menores, hasta el punto de amenazar con acudir a la Fiscalía. Una situación que afecta directamente a la plantilla y que incide en el tratamiento y control que se tiene sobre los niños, gestión que asumió la Ciudad a finales de los años 90 para recibir transferencias sin medir las consecuencias de lo que era algo más que una vía de inyección económica. Nunca ha sabido cómo asumir con cierta profesionalidad la patata caliente en la que terminó convirtiendo el área, hasta el punto de haber dado pie a espectáculos en los que terminar ejerciendo de plañideros para que el Estado recupere lo que cedió.
La Ciudad se justifica ante el caos formado diciendo que lo que pretende es organizar mejor a los trabajadores del Área, sacándose de la chistera un personal que no existe y unos medios que nunca se han cubierto como se debían. Por eso siempre hay follones, por eso nunca se termina de normalizar lo que desde hace tiempo se viene reclamando: una plantilla adecuada a las necesidades y medios suficientes.
La falta de personal provoca situaciones que la ciudadanía debe conocer, episodios críticos como la no existencia de un número adecuado de educadores en relación a los menores acogidos, hasta el extremo de que habrá días en los que ni siquiera se podrá contar con un solo de estos profesionales. Pero eso es lo que no interesa contar. Es más sencilla para la clase política atacar al trabajador disfrazándolo de holgazán e hinchando la plantilla a su antojo, cuando la realidad es bien distinta a los números que oficialmente se manejan.
El enfrentamiento es evidente y nada se soluciona con posturas tan enfrentadas que asustan, sobre todo por las consecuencias que esto puede tener en algo tan sensible y las manipulaciones, incluso políticas además de sociales, que pueden derivarse por culpa de una gestión adecuada.
Mañana se puede o no cruzar la línea roja, depende de las ganas que tengan los que mandan de empezar, simplemente, a cumplir lo que prometieron y a poner orden en una gestión que durante demasiados años ha dejado mucho que desear sin tan siquiera tener una plantilla adecuada y tirando de externalizaciones para alimentar a empresas que dejan bastante que desear.






