La Ciudad ha recalcado que si empeora la situación sanitaria y se superan determinados umbrales, habrá que sentarse con la Cámara de Comercio y la Confederación para abordar qué hacer con las actividades no esenciales y, en concreto, con la hostelería. La situación no es buena. Se ha producido otro fallecimiento y se continúa con los contagios. Nos acercamos a los 500 casos activos y lo peor de todo es que siguen viéndose escenas que no se deberían producir. Ayer mismo, viernes, volvían a marcharse a la Península demasiadas personas para considerar que se trata solo de salidas médicas o de negocios. Como algunos decían, ‘el puerto era una feria’. La responsabilidad no existe en muchos sectores de la sociedad y eso provoca las consecuencias que tenemos no solo ahora, sino las que podemos llegar a sufrir en breve. Hablamos de salud, hablamos de mayor posibilidad de muertes y hablamos, también, del desastre económico para muchas empresas que no van a poder mantenerse y que se verán obligadas a un cierre si la situación va a peor y se tiene que decretar la clausura de lo no esencial. En esa lucha común que debería ser único objetivo de todos, hay quienes se empeñan en ir a contracorriente. Por eso no nos alejamos de las zonas de riesgo y por eso seguimos exponiéndonos a dificultades. Si con las advertencias, las campañas de publicidad y las sanciones no hay cambios, habrá que ser más contundentes para que quienes no hacen sino entorpecer a los demás no sigan por el mismo camino. No queda otra.






