Hemos repetido en multitud de ocasiones que una ciudad que no mira hacia su pasado, que no sabe cuidar sus tradiciones, tiene poco futuro por delante. Y Ceuta, por supuesto, por su rica historia cuenta con un patrimonio verdaderamente excepcional que necesita de mimo, de cuidado y de fervor, aunque el mismo no sea en ocasiones religioso. No podemos dejar que duerma el sueño de los justos la recuperación de emblemas históricos como por ejemplo la Iglesia de San Francisco, la cual confiamos en que se cumplan las previsiones y que para el próximo mes de noviembre podamos ver por fin sus puertas abiertas. Porque a pocos metros de distancia ayer se vivió un día grande en la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios. Una talla que da nombre a la Iglesia y que junto a Nuestra Señora del Mayor Dolor y el Cristo de la Buena Muerte son las tres imágenes que son las más veneradas de este templo. El regreso de la talla de la Virgen de los Remedios supuso un acontecimiento para esta Parroquia, dándose cita un gran número de fieles que fueron a darle la bienvenida, además de participar en los actos programados. Pero no dejemos de lado esa situación en la Iglesia de San Francisco, que no puede ser un monumento donde nos acostumbremos a verlo siempre entre andamios.
Una obra que dura ya suficientes años, pero que se debe hacer todo lo posible para que los feligreses de toda la vida puedan recuperar su templo, porque no es lo mismo la realización del culto en la parte trasera del mismo.
No es cuestión de abrir ninguna polémica, sino de cumplir con lo prometido, porque, desde luego, aquí la colaboración de la Ciudad Autónoma no ha podido ser más importante con sus aportaciones que están previstas incluso hasta para después de la finalización de los trabajos. Confiemos en que abra en tiempo y forma.





