Un lazo compuesto de eslabones hechos de papel, en la Plaza de la Constitución, representó ayer el acto de conmemoración del Día Internacional de apoyo a las Víctimas de la Tortura, celebrado el pasado 26 de junio según los calendarios. La alegoría del acto consistió en la reunión de una treintena de personas en torno a una cadena hecha de frágil papel.
Metal, papel o tijeras. El papel puede con el metal. Al menos esa es la intención. “Pretendemos informar, concienciar y sensibilizar”, declaró Sandra López, presidenta de la asociación Búscome, centrada en la defensa de las víctimas de la violencia machista. “Para nosotros, las agresiones a las mujeres son también tortura”, dijo.
En eso consistió la segunda alegoría: tortura y violencia machista incluidas en una misma reivindicación. Y para enfrentarse a las cadenas, los papeles y las palabras leídas en el manifiesto y en los pasquines que fueron entregándose a los viandantes. “Pedimos a los gobiernos que cumplan la prohibición total de la tortura. También la tortura de género que hace que las mujeres sean consideradas como objetos de humillación, degradación, acoso y maltrato por un mundo que aún no ha entendido que la libertad y los derechos también pueden ser femeninos”, señaló López durante la lectura del manifiesto.
De la cadena al papel pasando por la alegoría de la Constitución, representada en la plaza de igual nombre: la estatua de una mujer muestra a una niña el ser político mediante la enseñanza del artículo 2 y 14 de la Carta Magna. Junto a ellas, la concentración organizada por Búscome, que, hablando de artículos, reivindicaba el 5 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Y hablando de humanos, aquellos que lo aparentan pero cuya esencia se aproxima ignominiosamente a la del eslabón perdido de los primates. Hablando de los violentos.





