Al margen del debate judicial suscitado en torno a la devolución de los menores, nos queda una problemática a la que hay que poner solución ya, puesto que llegamos tarde. La vuelta al colegio es inminente así como lo será la llegada del mal tiempo. No solo hay que cumplir la ley sino que hay que aplicar un modo de vida dotado de un mínimo de dignidad. En tres semanas buena parte de los menores que llegaron con motivo de la crisis de mayo tendrán que ser escolarizados de alguna manera y tendrá que prepararse el dispositivo para que reciban su formación. Eso llegará como también lo hará la necesidad de trasladar a los niños a otros lugares distintos al polideportivo Santa Amelia que tiene que ser clausurado de inmediato y, con la llegada del invierno, hacer lo mismo con los dos centros de Piniers. No tenemos espacios, ni parece que el Gobierno central tenga en mente forzar a determinados ministerios a ceder infraestructuras que tienen abandonadas y que suponen alternativas más dignas que las actuales.
Las medidas para los menores no pueden esperar como tampoco las que se apliquen en las naves del Tarajal con los adultos, ya que no son espacios permanentes para tener acogidos inmigrantes. Mucho menos en los acantilados, donde siguen permanentes los diferentes asentamientos con lo que supone de peligro para sus ocupantes y para el resto.
Ceuta no puede seguir por más tiempo en esta situación, su población tampoco merece soportar unas consecuencias de una situación sobrevenida y extraordinaria a la que no ve que se pongan soluciones rápidas.
El Gobierno central anunció un plan específico para atender a Ceuta por los efectos de esa entrada masiva de mayo, plan que se ha traducido en una permanente palabrería no materializada en las acciones visibles que necesita conocer todo ciudadano porque está en el derecho de, sencillamente, sentirse respaldado y con los mismos derechos que cualquier otro. Algo que hoy por hoy no se produce. Ya llegamos tarde para los experimentos y pruebas, ya llegamos tarde para cumplir con la ley, y ya llegamos tarde para reconducir una situación que se fue de las manos, que nos llevó a ser portada de todos los medios de comunicación nacionales para, ahora, seguir nuestra vida, la de la más pura indiferencia.






