La reciente publicación en El Faro de Ceuta sobre las talas realizadas en nuestra ciudad vuelve a poner sobre la mesa un problema que desde DAUBMA llevamos dos años documentando con rigor: la gestión del arbolado urbano en Ceuta se sostiene, demasiadas veces, en justificaciones genéricas, diagnósticos inexistentes y una opacidad incompatible con una administración moderna.
La ciudadanía merece algo mejor que frases hechas.
La seguridad no se invoca.
La enfermedad no se presume.
Ambas deben demostrarse.
En Ceuta se ha convertido en costumbre que los informes de tala incluyan la frase “por seguridad” como argumento único.
Pero un árbol no se elimina por una frase: se elimina cuando existe un diagnóstico técnico verificable, con pruebas instrumentales, evaluación del riesgo y alternativas analizadas.
Cuando eso no existe, no hablamos de seguridad: hablamos de falta de motivación administrativa.
A la coletilla “por seguridad” se suma otra tendencia preocupante:
atribuir enfermedades a los árboles sin aportar un solo informe previo, sin análisis fitosanitarios, sin muestreos, sin laboratorio, sin historial del ejemplar y, en ocasiones, procediendo directamente al arranque.
Un árbol no se declara enfermo por intuición ni por conveniencia.
La fitopatología exige:
- Diagnóstico previo.
- Identificación del patógeno.
- Evaluación del grado de afectación.
- Propuesta de tratamiento.
- Justificación de por qué no es viable la recuperación.
Nada de eso aparece en la mayoría de las talas realizadas en la ciudad.
Afirmar que un árbol “estaba enfermo” sin informes es una afirmación arbitraria, no un criterio técnico.
Desde DAUBMA hemos documentado:
- Talas sin informes previos.
- Arranques de ejemplares sin diagnóstico fitosanitario.
- Podas severas en plena época de cría.
- Informes que no aportan pruebas instrumentales.
- Intervenciones justificadas con frases genéricas, no con datos.
- Solicitudes formales de información que nunca se han respondido.
Todo ello con un único objetivo: proteger el patrimonio natural de Ceuta y exigir una gestión transparente, profesional y ajustada a la ley.
La publicación de El Faro confirma que la ciudadanía empieza a hacerse preguntas.
Y es el momento de que la administración deje de esconderse detrás de excusas.
Ceuta necesita:
- Informes técnicos completos, públicos y verificables.
- Diagnósticos biomecánicos y fitosanitarios previos a cualquier tala.
- Inventarios actualizados y accesibles.
- Protocolos claros de evaluación del riesgo.
- Intervenciones proporcionadas y justificadas.
- Una gestión del arbolado basada en ciencia, no en costumbre.
La coletilla “por seguridad” no puede seguir siendo un salvoconducto.
La supuesta “enfermedad” sin informes no puede seguir siendo una excusa.
La transparencia no es opcional.
El arbolado no es un estorbo: es infraestructura verde esencial.
DAUBMA seguirá trabajando —con independencia, rigor y constancia— para que Ceuta avance hacia una gestión moderna, responsable y respetuosa con su patrimonio natural.
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