Cruz Roja expresó ayer su condena las muertes por ahogamiento de las personas refugiadas que tratan de acceder a Europa desde Turquía, más de 400 en los primeros 45 días del año.
En nota de prensa urgió a que se priorice el establecimiento de rutas seguras y legales para aquellas personas que huyen de la violencia, de la persecución y de la pobreza. “Estas muertes innecesarias son una vergüenza; debemos establecer vías seguras ya. La muerte no puede ser el resultado del deseo humano básico de vivir en paz y de encontrar un futuro”, recalca Karen Bjornestad, responsable de la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en Grecia. Cabe recordar que Cruz Roja está en primera línea desde que comenzó la crisis de refugiados. Más de 74.000 voluntarios han sido desplegados en 28 países europeos, atendiendo a 600.000 personas.






