La actuación coordinada ayer por el 112 tras producirse un accidente de tráfico en Aranguren fue clave para afrontar un episodio complicado, con personas atrapadas en un coche que, a su vez, corría el riesgo de precipitarse aún más. La intervención era delicada y se debía actuar con los datos necesarios para no acudir como ciegos al aviso. Por eso fue importante que el 112 dispusiera de todos los datos necesarios para saber qué tipo de ambulancia se iba a necesitar y qué panorama iban a encontrarse los Bomberos. El tiempo jugaba en contra de todos ellos, por eso se necesitaba de esa ayuda extra importante en toda intervención marcada por el riesgo.
Y así se pudo trabajar de la mejor manera, con un SEIS que pudo estabilizar el vehículo y un 061 que pudo trabajar atendiendo a una persona con fractura catastrófica y mucho dolor. Era el escenario digno de un simulacro, en el que se coordinó todo a la perfección evitando además que factores externos complicaran ese trabajo: para eso estaba la Policía Local, controlando los accesos y cooperando en lo que se requería.
Las tres heridas se recuperan de las lesiones sufridas, intentan salir adelante después de un episodio traumático para ellas, pero también para sus compañeras de trabajo que lo pasaron realmente mal. Son del Plan de Empleo y deben laborar en puntos complicados, con terrenos también peligrosos como representa el camino de Aranguren.
La educación social que desde hace tiempo se está haciendo para que la ciudadanía comprenda la importancia del 112 y la efectividad de este servicio avanza poco a poco. Ahí radica la clave, en que todos seamos capaces de saber la importancia de marcar estos números, de dar todos los datos posibles para que luego haya resultados como el de ayer. Enhorabuena.





