Categorías: Opinión

Construir o destruir

El Gobierno no es perfecto, algunos dirán que dista mucho de serlo, y es que no existen gobiernos impolutos. Gobernar quema y castiga a quienes lo ejercitan y lo hace a una celeridad pasmosa.

Si tras 14 años de mandato popular en Ceuta siguen los mismos, y en los juzgados escasean y no prosperan las denuncias que se redactan contra este Gobierno, la realidad es la que es y no la que algunos vociferan. Resulta difícil o fantasioso pensar en que el miedo y clientelismo político evitan muchas denuncias, o en una extrema habilidad a la hora de cometer el mal, para evitar ser descubiertos.
La pervivencia de este Gobierno obedece a muchas causas, la fundamental, la voluntad de los ceutíes de que esto sea así. Si la oposición se siente legitimada por el apoyo ciudadano, imagínese cómo se sentirá el gobierno popular tras tres comicios con mayorías absolutas.
Hace tiempo que la oposición ceutí se dedica a desprestigiar y sembrar sombras sobre las decisiones del Gobierno con el claro y único propósito de arañar un puñado de votos. Por cada propuesta constructiva de la oposición, existen una infinidad de afirmaciones de destrucción y descrédito. Y luego ignoran que la opinión pública sobre los políticos también les afecta a ellos.
Si doce diputados de la oposición local no son capaces de ponerse de acuerdo para ayudar o enmendar la plana al Gobierno local es un síntoma inequívoco de la insalubridad política de las propuestas, o de los interlocutores. La caducidad de toda acción política de la oposición local los restringe al momento, a siempre sorprenderles con el paso cambiado, a cierta imposibilidad de programar un modelo de ciudad que vaya más allá de la soflama o el folio lleno de expresiones decimonónicas sobre lucha de clases y una supuesta injusticia social sui generis.
Ceuta merece y necesita algo mejor. Por eso es fácil comprender que Juan Vivas siga sacando mayorías absolutas. Tras casi tres lustros de gobierno, esas mayorías ya no son tan abultadas, pero sí suficientes. No hace falta que los populares se llenen de virtudes, que tenerlas, las tienen, basta con dejar que la oposición se presente en sociedad. Y la verdad es que nadie en Ceuta espera cambios en la oposición y sí en el Gobierno. La esperanza ciudadana en Ceuta se basa en demandar un espíritu de mejora de los populares, y no en la sustitución política del Gobierno. Hasta ahora todos los perfiles políticos de la oposición han sido fagocitados por Juan Vivas, incluso los de aquellos con una fuerte y enfermiza vinculación personalista.
Construir no es lo mismo que destruir. La labor de la oposición no es mirarse al ombligo continuamente, sino ejercer un férreo control al Gobierno y aportar soluciones a los problemas ciudadanos; los haya creado el mismo Gobierno o no.

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