El escándalo que se ha montado con la publicación de la 'lista fantasma' tiene dos caminos paralelos que no se deben mezclar y quienes utilizan la demagogia para confundir a los ciudadanos y hacer que se crucen están haciendo un flaco favor a la estabilidad democrática, porque los ánimos se encuentran muy caldeados y todos deben
ser responsables, pero que muy responsables. Una cosa es que se llegue hasta las últimas consecuencias en la investigación abierta por el Gobierno autonómico, recordemos que es quien ha acudido al Juzgado y ha encargado al director general de Fomento un informe exhaustivo sobre lo sucedido y otra bien distinta es que ahora las tres formaciones políticas que ayer firmaron un comunicado conjunto acusen ahora de oscurantismo y que no se quieren llegar hasta las últimas consecuencias. Habría que recordar que tanto el portavoz del Gobierno, Jacobo Hachuel como la presidenta en funciones hasta hace unos días de Emvicesa ya manifestaron su intención de que el Gobierno estaba dispuestos a apoyar la creación de la comisión de investigación que se pidió en los primeros minutos de estallar este escándalo. Por tanto, que no se intente tirar piedras contra un tejado que lo mismo terminan cayendo encima a más de uno. Este es uno de los caminos y el segundo es solucionar de la mejor manera posible la entrega de las 317 viviendas de Loma Colmenar. Soluciones se pueden adoptar muchas y hasta se invitó a los partidos de la oposición a que presentaran ideas, pero por lo visto no llegaron con muchas y al final es mejor protestar que colaborar. De todas maneras, democracia son votos y dos formaciones como Partido Popular y Caballas han adoptado una fórmula, que es la que han entendido mejor y que hoy por hoy representa más de dos tercios de los escaños de la Asamblea autonómica.





