La Audiencia Nacional ha confirmado el archivo de la causa en la que se investigaban las supuestas torturas que habrían sufrido cuatro presos en la base militar estadounidense de Guantánamo entre los años 2002 y 2005, al entender que la justicia universal no puede ser “absoluta ni incondicionada”.
Entre esos cuatro presos estaba Hamed Abderrahaman, el vecino del Príncipe que quedó absuelto de toda acusación sobre su persona.
En un auto del que ha sido ponente el magistrado Antonio Díaz Delgado, la Sección Tercera de la Sala de lo Penal rechaza los recursos que fueron presentados por las defensas de las víctimas contra el auto que dictó en julio pasado el juez José de la Mata en el que acordaba el fin de la investigación sin el procesamiento de ninguno de sus responsables.
El tribunal recuerda que, tras la “doble reacción legislativa” que limitó la justicia universal, en referencia a los dos recortes en su aplicación que aprobaron los Gobiernos del PSOE y el PP en 2009 y 2014, respectivamente, resulta imposible que un Estado pueda “investigar y perseguir” delitos cometidos fuera de su territorio “sin limitación alguna”.
“De los tratados que configuran el Derecho Penal Internacional no se deriva con carácter imperativo la necesidad de establecer en cada Estado firmante un modelo de Jurisdicción Universal absoluta e incondicionada”, señala el auto de la Sección Segunda.






