En política hay algo que se llama responsabilidad. Algo que debe ser inherente a un partido serio, alejado de los oportunismos.
Desgraciadamente llevamos años arrastrando un claro ejemplo del nefasto ejercicio de la política local protagonizada por partidos prestos a publicar comunicados alocados, sin fundamento, con el único fin de buscar rédito hasta entre los muertos.
La pasada madrugada murió otra persona de forma violenta. Murió tras recibir dos disparos en la nuca. Su caso es el vivo ejemplo de la delincuencia organizada que existe en Ceuta y contra la que se está intentando actuar. Lo fácil pero también lo pueril en estos momentos es enviar un comunicado como hizo Caballas completamente falto de razón, más movido por el personalismo, por ese enfrentamiento particular entre Aróstegui, Ali y González Pérez. Acusan a la Delegación de no preocuparse de la seguridad, de mirar hacia otro lado. Demuestran con su crítica visceral al delegado no tener idea de nada de lo que se está haciendo. Si tan preocupados están por la seguridad que hasta se creen con posibles para elaborar una política acorde deberían hacer un ejercicio de responsabilidad y dignidad. Atrás quedan otros delegados con iguales o superiores problemas en seguridad a los que Caballas no atacaba. Atrás quedan periodos nefastos en seguridad que no obtenían rechazo alguno por parte de Juan Luis Aróstegui o Mohamed Ali cuando no habían ideado su alianza de intereses. ¿Qué ha cambiado? Las muertes, los problemas en seguridad siguen pero la actitud política es ahora y no antes.
El ciudadano se merece un abanico de partidos responsables, no cotos privados de intereses que juegan con lo que sucede. Tenemos otra muerte violenta, tres ya en 2014. Ante esta situación cuya gravedad nadie oculta se debe trabajar con seriedad y no bajo la batuta de quienes quieren controlar la orquesta de forma descerebrada, alocada e indigna.





