Seguimos sin enterarnos. Y miren que no es difícil, pero el egoísmo de muchos hace que esto del coronavirus sea motivo de preocupación solo de unos pocos. El problema es que si de 100, solo la mitad tira del carro y la otra mitad se dedica a destrozar lo conseguido, todos seremos víctimas de la situación delicada que se avecina. Nunca en Ceuta estaba muriendo tanta gente en tan poco tiempo; ni tampoco se estaba llegando a picos tan elevados de contagios. Ante esto, que debería causar consternación, pena, desolación y ganas de colaborar para reconducir el camino... nos topamos con actitudes difíciles de comprender. Se organizan celebraciones públicas como si nada ocurriera a nuestra alrededor cuando ¡está muriendo gente! Les da igual. Siguen con su fiesta, con sus reuniones, con sus risotadas sin tener miramiento hacia el dolor de los demás, con sus peleas callejeras, con sus burlas, con su manera de no controlar a sus adolescentes a los que en vez de advertirles sobre lo que está pasando les dejan vivir sus mismas tardes/noches de fiesta.
Es difícil entender tanto egoísmo pero se produce, se repite, domina nuestro alrededor como si no pasara nada. No se tiene cuidado. El virus está descontrolado pero da igual, hay personas que siguen pensando que todo es una broma. ¿No hemos sufrido bastante?, ¿no les conmueve el saber que hay personas enterrando a sus seres queridos, a sus padres, madres, hermanos...? Enterrando a quienes estaban fuertes y a quienes fueron destrozados por este maldito virus.
Parece que no va con ellos, se empeñan en seguir viviendo de la misma manera, burlando como niños chicos las normas que nos imponen. No sé, todo esto es muy complicado de entender, de asimilar, porque es un comportamiento irracional pero que se da con demasiada asiduidad, se repite tanto que a una le da por pensar si algo nos ha pasado como generación que ya ni respetamos a los que nos precedieron ni apreciamos a los que vendrán.






