El concurso, promete cinco capítulos, de los que el primero reproduce todos los estereotipos de las escenas más tradicionales de un casamiento en Marruecos
Una madre que quiere desposar a su hijo convoca por internet a las candidatas y hace una primera criba: las cinco elegidas son convocadas a su domicilio y les impone el primer reto: un mandil, a la cocina, y a preparar un postre a base de la famosa leche condensada de la marca suiza.
Las candidatas, todas de aspecto moderno (ninguna de ellas lleva el velo, por ejemplo) no parecen objetar esta primera misión en la cocina, en la que entre batidoras, hornos, harina y azúcar comienzan a surgir las típicas tensiones de los concursos televisivos.
Aunque la polémica no ha hecho más que empezar, conocemos ya la versión de Nestlé: "Se trata de hacer recetas con conceptos que no sean monótonos, una publicidad que no sea la clásica", escribió en una red social, Salma Myar, la "brand manager" de la marca, ella misma una joven mujer moderna.
Y añade Myar con ingenuidad o descaro: "Es cierto, es un tema de debate y divertido también, hemos elegido tratarlo de forma verdaderamente estereotipada, que puede interpretarse de distintas maneras".
La campaña "Me quiero casar" tiene todavía cuatro capítulos pendientes, durante otras tantas semanas, pero recuerda ya a aquel polémico tutorial de maquillaje de la cadena pública 2M destinado a las mujeres que quieran eliminar de su rostro las huellas del maltrato machista.
Aquel tutorial provocó una polémica internacional y obligó a la cadena a pedir disculpas públicas.
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