Categorías: Opinión

Como un lirio nacido en un estercolero

Ante la vista de cualquier persona se presenta siempre un inmenso panorama, llano o montuoso, con más o menos vegetación y vida del reino animal. En pleno desierto unas gacelas muestran la gracia de su figura y la finura de sus saltos y carreras mientras algo más allá una hiena muestra su fealdad y alguna serpiente se arrastra lentamente buscando algo para alimentarse, lo mismo que hace el escorpión y algún que otro insecto menos dañino. En los bosques - más o menos poblados de árboles de una u otra especie - ocurre lo mismo que en los desiertos: conviven, de una u otra forma, la finura de la belleza y lo grosero de la amenaza más o menos encubierta; se respira un aire puro y se puede encontrar, poco más allá, el aire enrarecido por los restos de un fuego más o menos reciente.
Es algo similar a lo que ocurre en el ámbito ocupado por la vida humana, cualquiera que sea su densidad y lugar geográfico de nuestro ancho mundo. Hoy día se puede ver cualquier rincón de nuestro planeta y conocer, con mayor o menor profundidad y exactitud, cuanto allí ocurre y la forma de vida de la gente así como lo que piensa, o se supone que puede pensar. La visión general que se obtiene es que en ese amplio mundo hay grandes grupos humanos dispersos y que muestran una gran desconfianza entre ellos. No les llega a todos la misma visión de la vida, la misma ilusión por hacer llegar el bien a todas partes, la misma voluntad y realidad de entrega para que la dignidad llegue al fondo de todas las almas, sin excepción alguna. Hay grandes desiertos y también bosques más o menos peligrosos en la vida de cada día y de cada persona.
Se vive en un ambiente de temor, de incertidumbre por lo que puede aparecer en un futuro inmediato de nuestras vidas; no se sabe si mañana será como lo está siendo hoy o si aparecerá cualquier figura - del tipo que sea - que trastoque nuestras vidas, que nos haga caminar sin rumbo seguro o, cuando menos, conocido. En ese ambiente cada persona debe ser capaz de resistir las acometidas y de reaccionar, lo más rápidamente posible, para poder seguir el camino de la verdad. Desgraciadamente no hay una buena preparación, de ámbito general, que procure esa necesaria seguridad en la vida, tanto en la material como en lo moral. No se puede vivir admirando la belleza de la agilidad de las gacelas en el desierto, sin tener en cuenta el peligro que las acecha. Podrán escapar o no; pero quizás no todas.

Entradas recientes

Monchita y Oli, las gatitas rescatadas con apenas un mes de vida, buscan un hogar

Dos pequeñas gatitas de apenas un mes de vida, llamadas Monchita y Oli, buscan una…

19/05/2026

Orgullo de Regulares: felicitación a dos cabos que atendieron a un herido grave

El Ejército de Tierra ha felicitado públicamente a los cabos del Grupo de Regulares número…

19/05/2026

El Gobierno aprueba obras de emergencia en el CEIP Ciudad de Ceuta

El Consejo de Ministros celebrado este martes ha aprobado una actuación de emergencia para acometer…

19/05/2026

El PP reafirma su compromiso con la gratuidad y universalidad la educación infantil de 0 a 3 años

El diputado nacional del Partido Popular por Ceuta, Javier Celaya, ha denunciado en el Congreso…

19/05/2026

El bullying: cuando la escuela deja de ser un lugar seguro

El bullying no empieza el día del insulto. Empieza mucho antes: en las risas que…

19/05/2026

Preocupación entre las familias de Ceuta: el 15 de junio cesan las aulas matinales y vespertinas

Familias de Ceuta han trasladado su preocupación por la finalización del servicio de aulas matinales…

19/05/2026