El viernes 12 de diciembre, tuvo lugar la comida de Navidad de la Casa, que en esta ocasión se escogió por escenario un establecimiento de rancia raigambre gaditana, situado al pie de la playa de Cortadura y en el istmo que une Cádiz con San Fernando el típico e histórico “Ventorrillo del Chato” (1790). Allí se convocó al colectivo de socios
que se interesaron en participar en esta actividad de convivencia y celebración de las ya próximas festividades.
El número de los congregados pasó el medio centenar y fueron llegando, donde bajaron al semisótano que ocupa el comedor. Restaurante de reconocido prestigio, su gastronomía no defraudó y a los postres, el secretario Sr. Duro Alcaide y el presidente Sr. De la Yeza Chico se dirigieron a los congregantes, agradeciéndoles su asistencia y fidelidad para con la Casa y deseándoles unas felices fiestas.
Tras los brindis por nuestra ciudad y por Cádiz, el directivo Sr. Gámez Alegre se arrancó entonando villancicos populares ceutíes que fueron coreados por todos los presentes, finalizando de esta manera la sobremesa.
Se abandonó el comedor no sin antes disparar unas instantáneas del grupo, saliendo seguidamente al patio que antaño ocupaban las caballerías y los carruajes de la época.
en cuya puerta las máquinas fotográficas digitales y las cámaras de vídeo registraron la ocasión de manera profusa, aprovechando la bonanza meteorológica que el anticiclón reinante nos proporcionaba.
Una vez terminadas las felicitaciones recíprocas propias de la ocasión, se disolvió la reunión tras las fotos para el recuerdo, aunque algunos siguieron el festejo por las calles de la capital, paseando y visitando lugares donde se celebran en estas fechas “zambombas” y coros callejeros de canticos de navideños.
prestación por desempleo y ahora sobrevive gracias a la ayuda de sus familiares. “Tengo una hipoteca y para no perder mi casa, que es una VPOde Emvisesa, mi madre se ha venido a vivir conmigo”, relata este sevillano. “El bonobús solidario me permitía acudir a distintos puntos de la ciudad en un solo día para tratar de encontrar trabajo o para hacer cursos; era además una manera de inserción”, añade.
José Reyes tiene 61 años y está en el paro desde hace ya cinco años. Su último trabajo fue en una empresa de reparación de camiones y desde que empezó la crisis, varios trabajadores de la misma firma, como José, se han visto abocados al paro. Este sevillano de Triana busca un empleo y a veces hace pequeños trabajos de transporte. Ahora sin el bonobús que le permitía viajar por la red de autobuses públicos, José se ha quedado prácticamente inmovilizado. Sigue adelante gracias a la ayuda de familiares y amigos.
Julia Martínez, 33 años, psicóloga. Esta mujer lleva un mes en el paro tras varios puestos en Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y en la Universidad como profesora. Ahora Julia ni siquiera ha podido solicitar el bonobús salidario, ya no existe esta ayuda en las ventanillas de Tussam. “Para los parados es fundamental la movilidad sin coste para tratar de encontrar un empleo”. “Los gobiernos ayudan a los bancos pero machacan a las personas”, denuncian. José Reyes tiene 61 años y está en el paro desde hace ya cinco años. Su último trabajo fue en una empresa de reparación de camiones y desde que empezó la crisis, varios trabajadores de la misma firma, como José, se han visto abocados al paro. Este sevillano de Triana busca un empleo y a veces hace pequeños trabajos de transporte. Ahora sin el bonobús que le permitía viajar por la red de autobuses públicos, José se ha quedado prácticamente inmovilizado. Sigue adelante gracias a la ayuda de familiares y amigos.
El grupo de parados creado en el Movimiento 15-M de Triana continuará secundando protestas y actos simbólicos para exigir los servicios públicos que, hasta ahora, han existido para esta población que sufre dificultades. El pasado martes varios grupos circularon, sin abonar el billete, por varias líneas de Tussam, una protesta que continuarán realizando en las próximas semanas.José Reyes tiene 61 años y está en el paro desde hace ya cinco años. Su último trabajo fue en una empresa de reparación de camiones y desde que empezó la crisis, varios trabajadores de la misma firma, como José, se han visto abocados al paro.








