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El comentario inocente

Hace meses reconocía que en Ceuta tenemos dos temas principales, la frontera y el Estrecho de Gibraltar. En otras ciudades sus habitantes no se sienten rodeados por el mar ni temen a incidentes fronterizos, guerra híbrida, avalanchas de inmigrantes y otros asuntos que son propios de Ceuta. Si esta ciudad consiguiera vivir independientemente de tanto problema, podría dedicarse a buscar la perfección interna.

Desarrollando con tranquilidad nuevas acciones, la Ciudad Autónoma en su faceta municipal, podría encargar que se cumplieran las Ordenanzas Municipales con eficacia y no solo denunciando, sino reponiendo sobre la marcha situaciones que las vulneren afectando a la comodidad de los ciudadanos o al ornato público. Así, podrían ser evitados los excesos de ruidos y olores con invasión no autorizada de la vía pública, las obras incontroladas en las calles o fachadas con colores inapropiados, incluso las ropas tendidas en el exterior o terrazas de bares que invaden sin control algunas zonas, junto a empresas eléctricas o de telefonía que rodean con cables el exterior de los edificios a su antojo. El ciudadano volvería a ser dueño de las aceras y de las calles peatonales.

Incluso, los contenedores de residuos terminarían soterrados de forma que solo aparecieran a la vista pequeños accesos a la basura con distinción de contenidos Y además terminarían existiendo aseos públicos con pago automático y reducido a disposición de turistas y ciudadanos propios, para evitar la utilización de las esquinas para hacer necesidades por ausencia de oportunidades.

Lo cierto es que, superada la preocupación por la frontera, el orden imperaría en las calles, no solo en las céntricas, sino también en las barriadas más conflictivas. El Príncipe, por ejemplo, sería una zona turística donde las casas recordarían al Albaizín granadino, existiendo cafetines y restaurantes presumiendo de comida andalusí, incluso solicitando para esto el apoyo de la Junta de Andalucía. Un cuartel de la Guardia Civil y un Puesto de la Policía Local lograrían en poco tiempo poner orden en la barriada, contando además con la colaboración de los notables y ancianos del barrio que comprenderían la necesidad de dar un medio de vida regular a los residentes.

Y no sería solo esto. Se podrían llevar a cabo cursos impartidos por universitarios y profesionales musulmanes de Ceuta para que sus jóvenes conocieran la realidad histórica y social de España, junto a las posibilidades que se ofrecen a los trabajadores en toda la Unión Europea. El sistema democrático y sus posibilidades prácticas se pondrían de manifiesto en estos cursos impartidos en español y el árabe ceutí o dariya para los que tengan dificultades de comprensión. Además, se formaría en esos barrios a sus residentes para poner pequeños negocios, desde cafetines a restaurantes o tiendas de proximidad y desde luego ofreciendo facilidades y becas para los que quieran seguir sus estudios, bien en la UNED o en las facultades existentes.

Y citar una encantadora zona dedicada a bares de copas y especialidades culinarias sobre todo tapas, que podría funcionar con gran éxito en la llamada Plaza Vieja, infrautilizada ahora y que se convertiría en una zona a semejanza de los modernos Mercados de Madrid como el de San Miguel. Se trataría en definitiva de un área perfectamente restaurada y de carácter peatonal con bellas y cuidadas terrazas y tiendas especializadas.

La ciudad podría ya con tiempo, mejorar la seguridad interna. Los comerciantes y propietarios de bares o restaurantes comunicarían inmediatamente a un número de teléfono o por redes sociales, la presencia de personas sospechosas e inmediatamente aparecerían agentes de la autoridad para realizar los controles adecuados.

El resultado sería que Ceuta se perfeccionaría para seguir siendo una ciudad ideal para pasear por sus calles llenas de comercios de categoría, agradables terrazas y un Parque del Mediterráneo que ya es conocido y admirado en el resto de España. Estas instalaciones que se usan sobre todo en verano, podrían convertirse en un lugar de encuentro durante todo el año. Desde un moderno balneario con SPA de agua salada en los bajos del Casino hasta un programa llamado El Parque en Invierno o El Parque en la noche que ya se han estudiado, con lo que se habrían rentabilizado estas instalaciones.

A falta de estudiar ya con tiempo como relanzar el turismo en una ciudad sin preocupaciones externas, quedaría claro que la ciudad de Ceuta se perfeccionaría como un espacio de calidad donde daría gusto pasear y seguir conviviendo las cuatro culturas existentes.

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