En 1994, hace ya 31 años, una representación de los empresarios de Ceuta se trasladó a Bruselas y apoyada por sus asesores en dicha ciudad, explicaron al responsable correspondiente de la Unión Europea, la realidad de un territorio como Ceuta que estaba ejerciendo de barrera de los Veintiocho países -por aquel entonces- ante África. Incluso se entregó un vídeo sobre la situación de la frontera y el vergonzoso campamento de El Ángulo en las Murallas Reales, donde se amontonaban sin orden ni concierto, inmigrantes ilegales de varias nacionalidades que, por cierto, se sublevaron con posterioridad.
Quiere esto decir que el tema es viejo y sin embargo, no se han buscado soluciones al problema de la inmigración ilegal que Ceuta debería pasar íntegramente al Gobierno español y a la UE. Y ello, gestionándolo a través de una representación de la Ciudad en Madrid y Bruselas, para que se ponga de manifiesto allí continuamente la difícil situación de este territorio español y europeo en África.
Estamos viendo cómo ante las continuas llegadas de inmigrantes sobre todo menores, los medios de comunicación europeos han puesto de manifiesto la complicada situación de la frontera sur de la Unión, pero sin entrar en los orígenes y posibles soluciones del problema. Es curioso que Ceuta esté sufriendo incluso invasiones como la de 2021, que se atribuyó entonces a las malas relaciones entre Marruecos-España por admitir esta última el traslado del líder del Polisario a un hospital de La Rioja. Igual que aquella avalancha parece que fue propiciada, los incidentes en las vallas fronterizas, el bloqueo de hecho de la Aduana Comercial y tantos otros inconvenientes, podrían formar parte de un plan futuro que ahora está aparcado por los temas del Sahara y Canarias.
Respecto a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Ceuta debería tener la dotación habitual para una ciudad costera de Andalucía de 80.000 habitantes. Y aparte, un complemento suficiente para atender la que llamamos frontera sur de la Unión Europea porque es preciso realizar el control de entrada de mercancías desde Marruecos por la inútil Aduana Comercial; otro control de policía en el puerto por ser la salida hacia la UE; nuevo despacho aduanero en Algeciras porque no pertenecemos a la Unión Aduanera y el mismo control para las entradas en Ceuta, también porque existe un impuesto local. Además, esa imprescindible dotación extra de fuerzas de orden público debería tener previsto personal suficiente para la vigilancia de la línea fronteriza teniendo en cuenta los peligros de la valla y, desde luego, una reserva en Ceuta mejor que en la Península de intervención rápida, para actuar en casos extremos como el que se nos presentó en 2021 y que se repitió, aunque en menor proporción, tres años después.
Quiere decir todo esto que abordamos 2026 con importantes problemas propios que debemos afrontar o exigir soluciones, desde la inmigración ilegal que desborda a la Ciudad Autónoma que no debía tener competencias en este tema, hasta la dotación de más fuerzas de seguridad para un territorio que debe hacer frente a situaciones diferentes a las que afronta cualquier otra ciudad similar en la Península.






