Anteriormente pudimos ocuparnos del Estrecho de Gibraltar y de la creciente influencia de Marruecos en el mismo. La prensa de ese país reconoce que España está perdiendo hegemonía ante una política marroquí presidida por la influencia marítima y diplomática.
El cambio drástico en la posición española sobre el Sahara, los sucesos de 2021 en Ceuta y nuestras tensiones con Estados Unidos al prohibir vuelos militares y escalas en las bases conjuntas, crearon una difícil situación también en lo que se refiere a la geopolítica aplicable en el Estrecho, a lo que debemos añadir la posición de Israel también favorable a la tesis marroquí. Y todo ello sin olvidar la adquisición a Corea del Sur por Marruecos de una flota de submarinos de última generación que operarían oficialmente en aguas propias e internacionales.
La estrategia marítima marroquí pretende conectar África con Europa e incluso América, utilizando una infraestructura importante a través sobre todo de los puertos de Nador, Tánger y Dakhla Atlantic, junto a inversiones en empresas españolas con presencia en nueve puertos peninsulares. Y el citado puerto de Dakhla (la anterior Villa Cisneros del Sahara occidental español) significará una competencia real para las Islas Canarias que verán también en discusión y en sus aguas territoriales el Monte Trópico, zona rica en cobalto y telurio. Todo ello sin olvidar el túnel del Estrecho Marruecos-España que unirá en un futuro a los dos continentes, aunque el proceso sea tan lento como imparable.
Lo cierto es que el cierre del Estrecho de Ormuz está reestructurando el comercio mundial en beneficio de los puertos marroquíes en África y por ello se están relanzando las obras de remodelación y ampliación de las instalaciones marítimas de Marruecos a lo largo de su costa atlántica y mediterránea, con objeto de dominar también el citado Estrecho de Gibraltar ante la pasividad española. En efecto, esta pasiva geopolítica propia que evita el relanzamiento de Algeciras, Ceuta, Melilla y otros puertos peninsulares, viene apoyando la eficaz posición marítima marroquí en una amplia zona.
Y será necesario tener en cuenta las repercusiones que todo esto puede tener en el caso concreto de Ceuta que sigue siendo reivindicada por un Marruecos al que Estados Unidos viene considerando una gran potencia africana. Ello llevó a que el Instituto Español de Asuntos Estratégicos advirtiera de la presión militar al sur del Estrecho de Gibraltar recomendando una plan de defensa específico para Ceuta-Melilla y teniendo en cuenta también que Marruecos está poniendo en marcha una creciente industria militar en cooperación con empresas turcas, estadounidenses, indias e israelíes.






