Comentábamos que España no participó en las dos guerras mundiales del siglo XX y por tanto no sufrió con ellas invasiones de ejércitos extranjeros, ni soportó bombardeos de aviones extraños, ni pasó por épocas de hambrunas y reconstrucción de ciudades. Quizás por esto, en general no se valoran hechos como la supresión del extinto Servicio Militar Obligatorio, la importancia de contar con unas fuerzas armadas numerosas y eficaces, junto a disponer de presupuestos de Defensa en relación a los de otras naciones europeas que, en cambio, soportaron las citadas dos guerras mundiales y saben los peligros que ello supone.
Lo cierto es que en España no se baraja en general la posibilidad de que se participe en una posible tercera guerra mundial pero, a tenor de los acontecimientos y nuestras alianzas estratégicas, puede darse el caso que debamos intervenir en un conflicto aunque de características diferentes a los dos anteriores. Estamos observando cómo se han constituido al menos dos bloques estratégicos, cómo la gran solución llamada OTAN es discutida, existen agresiones a países y las principales potencias occidentales se rearman a paso ligero.
En Ceuta, esa posibilidad de actuar al menos en defensa propia se ve más próxima y ello explica la mayor importancia que se da a las fuerzas armadas. Sus ciudadanos son conscientes que Marruecos reclama la que ellos llaman “ciudad ocupada” y conocen las diferentes formas de actuar del vecino del sur, desde la invasión de tanteo como la de Perejil, la indirecta como Ifni o la ocupación mediante una Marcha de civiles reforzados sobre el terreno que se reivindica.
Y respecto a la necesidad de que la sociedad civil y la militar se conozcan mutuamente, sería necesario volver al citado Servicio Militar Obligatorio para que los jóvenes adquieran conocimientos prácticos de disciplina, orden, obediencia, patria junto a otros conceptos básicos, los valoren y los compartan a lo largo de su vida. Y como ya está ocurriendo en otros países europeos, se establezcan remuneraciones justas para esos jóvenes que servirán a su país por si hay que defenderlo en cualquier momento. De esa forma también los soldados podrán escoger entre licenciarse o permanecer como militares profesionales, siendo esta una actividad más a la que se accedería con dichos conocimientos previos.
En cualquier caso, estamos viviendo una realidad cambiante en el aspecto de la defensa y los ciudadanos asisten, por primera vez quizás, a los gastos que se dedican a esta actividad en comparación con nuestros socios europeos.






