Como es sabido, el general Miguel Primo de Rivera propuso en 1917 el cambio de Ceuta por Gibraltar, lo cual encontró el rechazo fulminante desde los puntos de vista político y social. Sin embargo, con base en este antecedente, el relato ficción “Ceuta británica” de próxima publicación, describe como era el sufrido barrio que llamamos La Almadraba, pero “cuando estuvo Ceuta” bajo bandera inglesa:
“Después retomamos la autovía de doble calzada a la frontera que soporta un tráfico intenso y, de vez en cuando, un coche de policía con sus luces centelleando adelanta sin problemas por su carril especial. La carretera transcurre pegada al mar por la Almadraba district y a la derecha se observan edificaciones de alto nivel que deben tener magníficas vistas al Mediterráneo. La presencia de estos edificios es impecable. Algunos son de factura moderna pero todos aparecen pintados, sin ropa tendida al exterior y con árboles delante, como queriendo aportar un aspecto cuidado al que llegue de Marruecos.
Un paseo a pie por el llamado Almadraba district es imprescindible. Se trata de un bonito barrio que dispone de aparcamiento sobre la carretera antes de llegaar y con una primera línea de casas bajas como de pescadores que han sido habilitadas para servicios de la frontera, a fin de descongestionar ésta. Hay agencias de viajes, oficinas de cambio, un punto de información turística lujosamente dotado y otros locales similares. Después, atravesando una calle, en segunda línea, se encuentran en los bajos, cafeterías, tiendas de lujo que se anuncian sin impuestos, boutiques, joyerías y algunos establecimientos de los más variados surtidos. Los policías de guardia permanente en la zona, explican que llegan allí familias de Marruecos para comprar con rapidez, regresando inmediatamente a su país.
En la parte alta de aquel complejo comercial y de servicios, los inmuebles están ocupados por viviendas típicas de fachadas limpias y cuidadas, junto a un hotel de tres estrellas que parece tener bastante clientela, a juzgar por el movimiento de su entrada. En la agencia de viajes un enorme cartel anuncia que puede viajarse a Ceuta desde Marruecos o viceversa, por un precio módico en autobús cubriendo transporte, alojamiento en hotel de 4 estrellas con una visita guiada a la ciudad de que se trate y un bono descuento en determinados establecimientos. Muy interesante”.
Ahora, La Almadraba es una especia de embudo lleno de edificaciones ruinosas sin poder reformarse durante 25 años y albergando igualmente a vecinos que se consideran sin futuro, junto a comerciantes que subsisten en aquella zona impresentable, todo lo cual precisa de soluciones urgentes porque además la estrecha vía llena de obstáculos, conduce además no solo a la frontera, sino al acceso del Hospital de la Seguridad Social, denominado Lord Kitchenner en el relato ficción descrito.
Desde luego, el citado barrio de La Almadraba debe recibir una atención por acuerdo entre Administraciones para lograr convertirlo en algo similar al Almadraba district de “Ceuta británica”.






