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Una comedia de espías arranca risas al Revellín

‘Hombres que escriben en habitaciones pequeñas’ inaugura la temporada teatral de Ceuta, con casi todas las entradas vendidas según el aforo permitido, en una tarde fría y lluviosa

Una sala llena de recortes de periódicos, de hojas de ruta, de mapas que marcan puntos enlazados con hilo rojo, una pizarra y sendos escritorios en los laterales llenaban en el escenario. Esa puesta en escena evocaba el olor a tabaco rancio tan típico de las antiguas redacciones y oficinas de detectives de los años 60 y 70. Tres mujeres y un destino: salvar España.

Así inicia la obra ‘Hombres que escriben en habitaciones pequeñas’. Una representación con tintes cómicos dirigida por Víctor Conde y protagonizada por Esperanza Elipe, Cristina Alarcón, Julia Piera y Canco Rodríguez. El texto de Antonio Rojano mezcla la literatura, la ficción, con la realidad, ofreciendo al espectador una obra con la que pasar una buena tarde.

Esta representación, que casi consigue completar el aforo actual permitido, ha inaugurado el año teatral del Revellín. Los ceutíes, a pesar del frío y la lluvia, no se acobardaron y se sentaron en las butacas del Auditorio para disfrutar de esta comedia de espías, donde además se entremezclan los viajes en el tiempo, los temores y sueños de sus personajes y los asesinatos.

Los diálogos y las escenas tan cotidianas y surrealistas a la vez, consiguieron sacar más de una carcajada entre los asistentes. Las referencias a la historia de España, como el atentado a Carrero Blanco, parte importante en la trama de la obra, están entrelazadas con trazos ficticios que se van desarrollando durante toda la representación.

Tres mujeres encerradas en un sótano de un edificio de oficinas, que según avanza la historia los ceutíes descubren que están relacionadas con el CNI (Centro Internacional de Inteligencia), cuya intención es volver al pasado y asesinar en su infancia a quien consideran responsable de los males del presente. Para ello, precisan de la ayuda de un escritor frustrado que trabaja como camarero en una cadena conocida de comida rápida.

Con todos estos ingredientes -trama, personajes y escenografía- los ceutíes quedaron enganchados a sus butacas para disfrutar de esta locura de representación. Además, esta obra hace pensar al espectador en esa posibilidad de que cualquiera que se lo proponga podría intentar cambiar el mundo.

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