Cuando la vida en una ciudad se reduce a vencedores y vencidos, cuando se habla de estilos de vida válidos y otros que no lo son o que deben obtener su condena, algo falla. Quizá es que el reduccionismo territorial en el que vivimos nos lleve a mirarnos demasiado el ombligo hasta el punto de querer concebir esta Ceuta como la nostálgica y apreciada que fue para unos, pero no para todos. La Ceuta del presente y del futuro es la que construiremos entre todos mediante relaciones basadas en el respeto, no en el odio, ni en el menosprecio ni en las imposiciones. Cuando un partido político como Vox habla de la Ceuta marroquinizada que no desea le falta explicar qué parte de esa Ceuta afea, qué estilos condena y qué imagen de ciudad es la que quiere ocultar. Quizá siendo más claro puede ser menos cobarde y, por tanto, dejar definidas las posiciones que todos conocemos, que ellos también conocen, pero dicen con la boca chica y varían según la presión social recibida.
No pasa nada por ser claro, no pasa nada por decir quiénes imponen un modo de vida más propio de una provincia de Tetuán. Y no pasa nada por decir qué medidas de ‘limpieza’ serían capaces de llevar a cabo para seguir manteniendo su Ceuta nostálgica, la que ellos consideran única, menospreciando por tanto al resto.
Mirarnos demasiado el ombligo, cegarnos en un solo camino no hace sino empobrecernos. No se puede hablar de futuro ni de desarrollo cuando se defienden determinados mensajes que solo aceptan a unos y, además, de esos unos solo los que tienen un modo de pensar afín. Eso tiene nombre, y eso se impone en un sistema político más alejado de la democracia que vivimos. Bastante más.
Utilizar Ceuta, adueñarse de términos como su supuesta defensa, jugar a ver quién es más español que otro a base de exposición de símbolos es un juego tan torpe que cuesta creer que sea el elegido, el estilado por quienes se atreven a dar lecciones de democracia al resto, a lanzar amenazas de destierro, entre otras cosas y a pervertir el amor a una tierra que no es tal. Hasta en eso mienten.






