Los ciudadanos merecemos otra cosa. Al menos que no jueguen con nosotros. Resulta patético que a estas alturas los partidos que deben dar ejemplo nos vengan con estas. Por un lado el PP debe recapacitar sobre su estrategia de campaña. Es una falta de respeto a los medios de comunicación, que son los que tienen que trasladar los mensajes al ciudadano, remitir unos comunicados que ni se entienden.
Es como si, imagínense ustedes, uno del partido se pusiera, móvil en mano, a escribir lo primero que le venga a la mente y después, sin un mínimo criterio y revisión, lo rebotara a todos los medios de comunicación.
¿Saben cuál es el resultado? Nos topamos con opiniones con faltas de expresión y ortográficas que aparecen disfrazadas de notas de prensa. Nos cargamos la objetividad requerida como si aquí el ideario de partido se debatiera en una cafetería. Ya van varias, pero parece que poco les importa: te envían un comunicado redactado al estilo del macarra que te perdona la vida o te mandan otro lleno de golpes dialécticos que no han podido pasar filtro alguno. Seguro. Si lo han hecho entonces el problema es mucho mayor.
Por otro lado tenemos al PSOE, al que los nervios le están haciendo incurrir en un ridículo de campaña que debe motivar reflexiones urgentes. Si el líder socialista se dedica a revolver para intentar pescar mal ejemplo da. Sobre todo si se está presentando en sociedad como el enamorado de Ceuta capaz de dar saltos a la comba en el Príncipe y bautizar todos sus rincones. No puede ser tan bajuno de buscar la confusión cuando sabe que miente, porque ni el PP quiere nada con Vox ni ellos tampoco. Quererlo es jugar a los extremismos, y en eso las cabezas bien amuebladas tienen claro que sería lo peor para Ceuta.
Si tienen que dar ejemplo que lo hagan, solo por respeto a los demás, que eso ya es bastante. Ni siquiera hemos llegado a la pegada de carteles para toparnos con este espectáculo. Un ejercicio de reflexión es hoy por hoy lo más urgente.
Por respeto.






