Todo está en los libros”, rezaba un nostálgico eslogan de los años 80 que trataba de incentivar la lectura en España.
Unas cuantas décadas después, el panorama lector en el país se ha desperezado, aunque sin ver ni de lejos las envidiables tasas de consumo literario de las que pueden presumir los países centroeuropeos o nórdicos. Al sector, por si fuera poco, le ha tocado batallar en estos tiempos con la crisis o la amenaza de las nuevas tecnologías, que compiten por el trozo del pastel. Pese a los obstáculos en el camino, la Feria del Libro de Ceuta abrió el viernes sus stands para consolidar una cita clásica ya en el programa cultural de la ciudad. Durante más de una semana, los libreros expondrán obras clásicas y novedades recién salidas de imprenta a la caza y captura de compradores. La ubicación, por tercer año consecutivo, recupera la Plaza de los Reyes tras el experimento fallido de 2012, cuando se decidió utilizar el interior del Teatro del Revellín y el público dio la espalda a la iniciativa. Cultura ha programado también un amplio abanico de actividades al aire libre y de presentaciones de obras en la Biblioteca Pública ‘Adolfo Suárez’. Queda ahora por resolver la incógnita de si las novedades satisfacen al gremio, que había reclamado –y el departamento que dirige Mabel Deu recogió el guante– un cambio en el calendario para no coincidir con otros eventos que pudieran restarle afluencia. Por ejemplo la Feria de la Tapa, diana de las críticas hace poco. Con esa petición aceptada, la Ciudad confía en que la oferta satisfaga a esa buena porción de ceutíes que siguen disfrutando con el placer de devorar páginas.





