Hay muchas maneras de viajar: un sueño, leyendo un libro, viendo cine. Imaginar, pensar, leer poesía recitando los versos más tristes esta noche.
Mi viaje en globo comenzó hace tres días, en un atardecer de verano en el que las cigarras trabajan a destajo.
Tumbado en la cama entras en tu habitación en una de esas aplicaciones de citas a ciegas, sexo anónimo, personas que buscan a otras personas para acariciarse, besarse, emborracharse, drogarse. Intentas conocer, bajar al infierno de los deseos y encontrar a alguien que has buscado siempre, aunque no sé quién es, sé si existe, no sé nada de él pero creo saberlo todo.
Comienza el laberinto del primer interrogatorio:¿Eres activo o pasivo? ¿Qué te va? Yo cobro. ¿Tienes sitio? Quiero discreción. Mándame una foto desnudo. Te hago un masaje...
Son las llamas en las que sacias las urgencias de la líbido, aunque no acudas a ninguna cita, aunque no vayas a la cafetería del encuentro o a una duna deshabitada.
Sigues alimentando un morbo excitante; chateas con tres o cuatro a la vez, los confundes, te confundes, cambias sus nombres y te imaginas sus cuerpos sin rostro, sus manos acariciando sombras: tú eres todos y cada uno de ellos, pero lo olvidaste.
Descubres a alguien que te dice que el cielo es azul viajando en globo. Has encontrado un oasis en la aplicación, en la página de contactos. Ya no hablas contigo sino con el que te enseña el azul de la mitad del cielo.
No quieres perderlo, le das el teléfono, el correo, el Telegram. El globo se pierde a la vista pero vuelve de nuevo a estar cerca. Lanzas un SOS, haces señales con el alma y enseñas el desamor enamorado al viajero azul.
Parece que se ha dado cuenta. Crees oír su voz y sus palabras dibujan algo parecido a la esperanza.
Mirar al cielo buscando un globo. Llevo tres días preparando el viaje.
No sé quién va en esa nave propulsada por aire caliente que flota dentro del viento. No sé de él nada. Estamos ahí, el uno frente al otro, esperando una aventura que no ha comenzado.
Hoy vuelvo a rastrear la aplicación buscando frases que hablen de azul, de aventura, de viajes, de globo. Sigue ahí, estático, silencioso.
Necesito saber que la realidad y el deseo pueden enamorarse, besarse, acariciarse, hacer el amor como dos viejos amantes que se buscaron toda la vida.
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