Chulo llegó a nuestras instalaciones con sólo 3 meses de edad, procedente de perrera municipal. Fue al poco tiempo adoptado por un señor.
Cuando se cumple el periodo de perros en perrera, el encargado de los perros de la protectora pasa a salvar a estos perros que han cumplido su periodo de cuarentena, era hora de volver a recuperar a Chulo que nos esperaba allí de nuevo tras haber tenido su dueño una caída por las escaleras y no poder hacerse cargo de él. Había sido su compañero durante casi 4 años, pero ya no le era posible tenerlo.
Pasado unos días con nosotros fue castrado y desparasitado, preparado para poder ser adoptado en cualquier momento, y pasado unos meses así fue. Una familia se interesó por el. Tras ver su gran tamaño pero a la vez su dulzura, ternura, sus ganas de jugar, decidieron llevárselo en adopción. La familia tenía ya un perrito de pequeño tamaño, se llevaban muy bien los dos a pesar de haber una diferencia brutal de tamaño y peso entre ambos, ellos corrían y jugaban, cual era el miedo del adoptante, que lastimara a su perro entre carreras y juegos, y por desgracia Chulo volvió a la protectora juzgado por su tamaño y su fuerza.
Es un enorme peluche, dulce como el sólo sabe serlo, juega por los patios de la protectora corriendo con Tom el que se ha convertido en su mejor amigo. Vive con perros de todo tamaño, de diferente sexo sin tener ni un solo conflicto.
Al llegar a la protectora, abrir la puerta es uno de los primeros que asoma su enorme cabeza, con la boca abierta enseñando su lengua en señal de alegría para que puedas tocarle y saludarle, es tan bueno que dan ganas de darle más de un achuchón.
Obedece a algunas ordenes como “siéntate”, “la patita”, “túmbate” y “boca arriba”
Es un perro de una alta energía con lo que es recomendable para personas activas, que caminen mucho, que hagan deporte o que pueda ofrecerle un amplio sitio para correr y jugar. Es totalmente compatible con cualquier tipo de perro ya sea macho, hembra, pequeño o grande.
Toy, el incomprendido
Hace pocos meses llamaron a uno de los encargados de los perros. Querían dejar en nuestras instalaciones un Fox terrier de una edad considerable, el dueño de Toy había comprado y metido en casa a un American stanford hace pocos años. La convivencia no era buena y Toy no se sentía a gusto con su nuevo compañero. Según su antiguo dueño había peleas continuas, Toy ya no estaba seguro ni en la calle y nos contaron que cuando veía machos grandes se estresaba. El dueño prefirió dejar al antiguo perro en la protectora y llevarse al American stanford a su nueva casa. Es una historia bastante triste y es que incluso los perros de raza son abandonados.
Toy no vino en las mejores condiciones de salud ya que continuamente le daban ataques y gracias a nuestro veterinario se pudo comprobar que era epiléptico. Pero eso no le impide llevar una vida completamente normal ya que solo requiere una minúscula pastilla diaria de por vida que Toy recibe encantado.
Las fotos son de cuando llego: con el pelo lleno de nudos largos y muy descuidado... pero ahora esta pelado con el corte típico de esta raza y esta muy bonito y cómodo. Los nudos de pelo pueden llegar a ser peligrosos ya que dejan sin circulación la piel ya que la someten a una tirantez continua...
Con personas es tranquilo y sociable, ha vivido muchos años en una casa y eso se nota. Es juguetón y convive bien con perros machos y hembras pero todavía cuando ve a machos más grandes algún mal recuerdo le viene a la mente y se pone nervioso, por lo que habría que socializarlos con un poco de paciencia y haciéndole ver que no debe temer a otros perros.
La historia de Toy nos invita a la reflexión: el caso de muchas personas que tienen un perro mayor o que han pasado mucho tiempo con él y luego compran a otro mas joven, mas juguetón o que su raza este “mas de moda”. Pero no tenemos en cuenta los sentimientos de nuestro antiguo perro que tantos buenos momentos nos ha dado, quizás se sienta amenazado, puede haber celos, se puede sentir desplazado o que se abrume por la energía del nuevo perro cuando nuestro viejo perrito quiere tranquilidad. ¿Quizás con una adecuada socialización o la ayuda de un profesional Toy hubiese visto de otra manera al American Stanford y así podría haberse evitado que lo dejaran? nunca lo sabremos.
Pero no es demasiado tarde, con su corte de pelo nuevo y su colita nerviosa espera a una persona que lo quiera tal y como es ya que Toy le responderá de la misma manera.





