La semana pasada un pescador recreativo encontró esta especie en la bocana. En Canarias se han convertido en un auténtico problema. El Museo del Mar explica sus consecuencias

No es común ver esta especie tan cerca y en Ceuta, hasta que la semana pasada un pescador recreativo se ‘topó’ con una próxima a la bocana. Un pez globo. Una especie que ha causado estragos en Canarias y sobre cuya presencia no habían tenido constancia muchos pescadores.

Óscar Ocaña, director del Museo del Mar, reconoce que “en nuestra región es una especie rara” pero los cambios climáticos, cada vez más descontrolados, inciden en situaciones de este tipo a cuyas consecuencias nos debemos atener.

“La especie Lagocephalus lagocephalus es un tipo de pez globo que presenta espinas en su vientre y que como todos los de su familia (Lagocefálidos) hinchan el vientre con erección de sus espinas como mecanismo de defensa; con frecuencia presentan manchas negras en sus flancos. En estos tiempos de fluctuaciones climáticas está siendo cada vez más abundante aunque se distribuye entre la superficie y los 600 metros de profundidad”, explica Ocaña en declaraciones a este medio.

“En Canarias está siendo cada vez más abundante y experimenta explosiones demográficas notables. En nuestra región es una especie rara pero está citado en las costas de Europa y el Mediterráneo desde hace más de 30 años. Pudiera ser que se hiciera más común debido a las variaciones que está sufriendo el medio marino como consecuencia del imprevisible cambio global”, aventura el director del Museo del Mar.

Su presencia no es nada buena, ya que se trata de una especie tóxica, “debido a la acumulación en sus tejidos, especialmente en sus vísceras, de una toxina denominada tetrodotoxina: una neurotoxina que en una gran parte de los casos causa la muerte por bloqueo de los canales de sodio que permiten la transmisión nerviosa entre neuronas. En Japón, con los peces globo se elabora un famoso plato llamado Fugu que ha ocasionado numerosas muertes por la dificultad de separar eficazmente el tóxico de los tejidos de estos pescados”, apunta Ocaña.

En Ceuta no es un pez que se consuma habitualmente pero desde el Museo del Mar se es tajante al desaconsejar su consumo así como el de cualquier pez globo que pueden ser más frecuentes en nuestra región. “En Canarias se está desarrollando un programa científico de estudio y control de las floraciones de microalgas que producen toxinas acumulativas en organismos que potencialmente puedan ser consumidos por el ser humano”.

De hecho, este verano se ha producido una gran polémica provocada por las explosiones de microalgas y las aguas fecales sin depurar que se vierten con total impunidad en muchos puntos del archipiélago canario; sin embargo, los investigadores Emilio Soler del banco español de algas (BEA) ubicado en Las Palmas de Gran Canaria está estudiando profundamente este fenómeno junto a los investigadores Rogelio Herrera del Gobierno de Canarias y Javier Arístegui de la Universidad de Las Palmas que recientemente han participado junto a Óscar Ocaña del Museo del Mar en una campaña científica en el archipiélago de Cabo Verde que entre otras cuestiones ha estado buscando acumulaciones de algas tóxicas relacionadas con las ciguateras de pescado que cada año causan problemas en la población.

“Las microalgas que causan estos y otros problemas de toxinas no solo se distribuyen en la columna de agua sino que también viven asociadas a las algas y corales del litoral. por ello, los peces globo que se alimentan de corales normalmente acumulan las toxinas en sus tejidos”, explica Ocaña.

De hecho el Museo del Mar desea iniciar un programa de control de estas microalgas, con la ayuda de los investigadores antes mencionados, en nuestro litoral y para ello solicita