Desde un balcón de Granada también se mira a Ceuta. Allí, entre viviendas y calles que quedan lejos del Estrecho, Juan Bravo mantiene colocada una pancarta que recoge en pocas palabras lo que Ceuta anhela: “¡Normalidad en Ceuta ya!”.
La confeccionó el pasado 2 de septiembre junto a su mujer, para mostrarla durante la manifestación multitudinaria que ellos vivieron desde Granada y, desde entonces, permanece visible en su casa.
Un ceutí volcado desde la distancia
Bravo tiene 74 años, es médico jubilado y lleva 16 años viviendo en Granada. Se marchó de Ceuta para estudiar Medicina y terminó desarrollando allí su vida profesional y personal. Sin embargo, la distancia nunca ha roto su vínculo con la ciudad en la que nació.
“En mi casa tenemos un grado de indignación con esto que es enorme”, explica durante una conversación con El Faro. Aunque reside en Granada, sigue viajando a Ceuta con frecuencia.
“Como individuo intento manifestarme en contra del Gobierno por lo que está ocurriendo allí. Entonces, yo utilizo todas las armas que puedo”, trasladó. Entre ellas está acudir a las manifestaciones o mantener ese mensaje en el balcón de su vivienda.
“Esto para mí es una locura”
Bravo considera que la crisis que atraviesa Ceuta ha tenido un impacto especialmente grave sobre la población.
“A mí me parece una barbaridad el impacto que está teniendo esta crisis en la sanidad”, añade desde su condición de médico jubilado.
Desde Granada también habla con vecinos y conocidos. Asegura que la indignación que percibe entre ellos no alcanza su nivel, pero sí observa preocupación por lo que sucede en Ceuta. “Yo no he visto a nadie que esté a favor de lo que está ocurriendo allí”, afirma.
Una anécdota
Juan continúa viajando a la ciudad y tiene contacto con sus familiares y amigos. Recuerda especialmente una ocasión en la que una conocida, durante la invasión, no pudo llegar con su vehículo hasta su vivienda por la presencia de inmigrantes y tuvo que pasar la noche en casa de una amiga.
“Las imágenes que se ven allí de la parte del Trampolín, en la vida pude imaginar yo que eso pudiera ocurrir en Ceuta. Increíble, es que es increíble”, relata.
Una visión crítica
Bravo tiene una visión muy crítica sobre el origen y la gestión de la crisis. Considera que Marruecos estuvo detrás de las entradas y acusa al Gobierno de España de haber permitido que la situación alcanzara las dimensiones actuales.
Son afirmaciones que realiza desde su perspectiva personal. En un escrito que ha enviado a El Faro, resume algunas de sus ideas bajo el título “Dos tipos de políticos”.
En él diferencia entre: “El que está por los ciudadanos” y “El que está por el poder” y añade: “Yo tengo claro donde está cada uno”, refiriéndose a Juan Vivas y a Pedro Sánchez.
Reflexiones
Entre sus reflexiones, recoge que “esto fue organizado por Marruecos” y que “fue consentido por el Gobierno de España”. También critica la respuesta de las instituciones y reclama una actuación que, a su juicio, permita recuperar cuanto antes la normalidad en Ceuta.
Para Bravo, los principales afectados son los ceutíes. En su escrito señala que “han perdido la tranquilidad, mermada su economía y el uso de sus espacios” y que muchos ciudadanos “no se sienten respaldados por el Gobierno y el Estado”.
Un mensaje que continúa en el balcón
“No voy a dejar de manifestar mi crispación, mi cabreo por todo lo que está ocurriendo allí”, insiste.
Su pancarta ocupa un pequeño espacio de su balcón, pero para él representa mucho más: una manera de seguir presente en la ciudad y visibilizar su situación, así como dar salida a su crispación.
“Esto para mí es una situación dramática, un esperpento que este Gobierno no sabe solucionar”, concluye.






