Lo hizo por probar sin mucha fe. Sin embargo, la vida quiso sorprenderla y finalmente fue seleccionada. Pensó que, con tantos candidatos, su solicitud se perdería entre un mare mágnum de expedientes. La universidad le comunicó que había sido elegida. Solo quedan poco más de dos semanas para estar en China, un país en el que Paula Gabarrón Arques, originaria de Ceuta, quiere aprender a investigar, pero, sobre todo, a darle visibilidad a las personas con TDAH.
Está lejos de su tierra natal desde que comenzó su carrera. Cursa el grado de Farmacia en el segundo año y pronto cambiará su escenario en Salamanca por otro “de película” en Xi’an, una localidad en la que pasará dos semanas y media.
Allí aprenderá a desarrollar un proyecto en conjunto en el que conocerá otras ramas científicas distintas a la suya. Más que la nación en sí lo que captó su atención de la oferta fue precisamente esta posibilidad de indagar en instalaciones con tecnología punta.
Una casualidad
La oportunidad llegó a sus manos en enero fruto de una casualidad. “Estaba de exámenes y no tenía ganas de estar estudiando”, manifiesta. Ese parón de los libros le hizo ir a la bandeja de correos de su mail. “Me metí y vi una a China. Me dije que cómo me iban a coger. Rellené los papeles. Me pidieron documentos y los fui mandando. Pensaba que cómo iban a escogerme a mí entre tantas personas”, cuenta.
La buena nueva la recibió en otro mensaje electrónico. “No me lo creía. Me decía que algo estaría mal. Pregunté en la facultad y me trasladaron que, efectivamente, la universidad participa en beca y que iba a representarla. Estoy muy contenta”, manifiesta.
Es una de las tres seleccionadas para hacer la maleta e ir al aeropuerto rumbo a un largo vuelo de horas. Los otros dos participantes son dos chicos que irán también para vivir esta experiencia.
TDAH
Esta subvención con destino a China se presenta para ella como un escaparate para darle otra imagen diferente a las personas con TDAH y dislexia. Paula convive con ambas y, aunque reconoce que no siempre es fácil, asegura que no son impedimento para alcanzar logros.
Es este motivo por el que tiene planteado crear un canal de YouTube para contar el día a día de la vivencia al mismo tiempo que tratará de transmitir esta idea. “Somos completamente normales y tenemos posibilidad en todo. Se puede”, detalla.
“Me cuesta algo más que a otro, pero no es un impedimento. Tengo buenas notas en la carrera. Conozco a personas que si se lo diagnostican simplemente se vienen abajo, pero esto no es un obstáculo en sí”, narra.
Su curiosidad la llevó a completar los formularios. Se considera inquieta. “Me encanta aprender”, menciona. De hecho, contempla hacer un Erasmus en Polonia u otras actividades fuera de las aulas.
Tecnología avanzada
“No todo me resulta fácil, pero al final, con esfuerzo y pasión, acabo sacando las cosas”, cuenta. Tiene ya un grupo de WhatsApp creado para estar en contacto con el resto de integrantes que forman parte de esta iniciativa.
Paula es una de las primeras de la entidad académica salmantina en embarcarse en esta visita a China. La beca se ha estrenado este año dentro de las que existen. Lo que más desea es usar las herramientas de las que dispone el campus asiático. “Es uno de los mejores a nivel de máquinas”, señala.
“Era una ocasión que pocas personas podrían tener. Estar allí con una tecnología tan avanzada. Ya vivo fuera de casa. El país era lo de menos”, relata. El programa no solo le brindará trabajar con materiales de esta clase. Le permite también hacer turismo por la zona.
Sin expectativas
Llegará dos días antes y los aprovechará para hacer planes por la ciudad con el resto de seleccionados. No ha querido ojear muchas fotos. Prefiere que la vida le dé más sorpresas.
“No he querido meterme mucho en TikTok ni en Google”, indica. Otro de sus objetivos en esos días es desconectar por completo del teléfono móvil. “Lo cogeré solo para hacer vídeos y subirlos. Estamos enganchados al teléfono todo el día. Quiero disfrutar de este viaje”, expone.
“Si hago fotos, bueno, que sean para mi familia para decirles que va bien. Todo se queda en la memoria. Esos son los buenos recuerdos”, reflexiona. La ceutí solo quiere no estar pendiente de pantallas y centrarse solo en el momento.
La carrera como prioridad
Su grado es “lo más importante” para ella. Asegura que no quiere perder mucho el tiempo y que desea sacar adelante sus estudios. De hecho, para no estar desprevenida a la vuelta, dedica estos días a estudiar para los exámenes que le esperan al regreso.
“Es lo principal porque sé que mi madre hace un esfuerzo para que esté aquí. Es por eso por lo que intento sacar el máximo partido a mí misma con las mejores notas”, comenta.
No visita mucho Ceuta para dedicarse plenamente a su formación, que también incluye jornadas prácticas. Sin embargo, echa de menos ciertos aspectos de la ciudad. Tiene claro cuáles son los que más. El mar y la gente.
Gastronomía
No niega que también le faltan esos platos típicos de la gastronomía que conoce desde la infancia. Se considera un poco ‘quisquillosa’ con la comida y teme que eso pueda ser un inconveniente en China.
“Soy un poquito especial en ese sentido. Mi madre me dice que me lleve comida en la maleta por si acaso, pero hay que probar de todo. Por lo que he leído en el campus la oferta del menú es internacional”, detalla.
Ahora le da consejos y más o menos tiene asumido que su hija va a marcharse lejos durante una temporada. Le ha llevado su tiempo digerirlo. “Soy una chica a la que le dice que sí a todo. Ella es lo contrario. Cuando le dije que me iba, me dijo ‘sí a China; a Japón’. Pensaba que era mentira. Le garanticé que no era una estafa, que era cierto. Le ha costado asimilarlo”, relata.
Aunque no ha comprendido bien al inicio la situación, siempre la respalda. “Estoy muy agradecida por la beca y con mi familia. Me apoya mucho en todo lo que hago. Esto no me lo esperaba. Nunca he sido una chica que destaque”, expresa. Sin embargo, la vida siempre puede dar una sorpresa. Esta ha sido solo una las otras tantas otras que se llevará Paula.